- Autor
- Daniel Cáceres |
- Fecha
- 21 de junio del 2012
Risen 2 te entretendrá sin más si eres capaz de superar constantes pruebas de paciencia. Su historia tiene un principio decepcionante, pero despunta gracias a sus localizaciones y personajes extraídos del mundo de la piratería. El sistema de combate ofrece opciones alocadas y variadas tras múltiples horas utilizando siempre los mismos ataques. Las mejores búsquedas se dosifican entre tareas repetitivas o simplonas. Es como si Dark Waters fuese el juego de rol más equilibrado del mundo: por cada elemento positivo debes enfrentarte a su vertiente negativa. Lástima que casi siempre lo malo vaya antes de lo bueno, como en el caso del argumento.

La historia principal de Risen 2: Dark Waters es decepcionante tanto en su premisa como en la ejecución de la misma. El aventurero anónimo de la entrega anterior regresa para enfrentarse a una poderosa hechicera marina que se ha hecho con el control de los titanes, arcanos creadores del mundo que ahora se verán obligados a destruirlo. Tu única esperanza es una misteriosa arma que se esconde en una isla repleta de piratas, ron, vudú y colonos. Parece divertido, ¿verdad? No pensarás lo mismo cuando descubras que, después de una introducción muy inconexa y aburrida, tu misión real será una recopilación constante de objetos para favorecer a tus aliados. Cuando te acabes el juego, te olvidarás de su argumento, pero recordarás todos los elementos secundarios que le rodeaban.
Las localizaciones y los personajes son los 2 elementos que te engancharán a Risen 2 si sobrevives a sus horas iniciales. Para empezar, da gusto que por fin una desarrolladora, en este caso Piranha Bites, haya optado por adaptar un juego de rol al mundo de los bucaneros, distanciándose de los tópicos del género. Visitarás junglas indómitas, costas, pueblos indígenas, templos perdidos… Por otra parte, Piranha ha sabido respetar su fuente de inspiración; los chistes están muy bien dosificados para que no se rompa la tensión de peligro constante, y muchos de los respiros dramáticos aparecen en forma de simpáticos personajes secundarios, como un pobre desgraciado con el alma literalmente partida. En Dark Waters importa más el viaje en sí que el destino. Pero incluso en la playa más idílica se esconderán infinitud de peligros que exigirán dotes de combate.
Piranha ha mejorado significativamente el control de los combates con respecto al anterior Risen; ahora te resultará más fácil bloquear y cambiar de objetivos. Pero la lenta curva de aprendizaje inicial se mantiene. En esta ocasión, los puntos de experiencia se llaman “Gloria”, que consigues básicamente realizando misiones, explorando… Cómo no, canjearás habilidades por puntos de gloria, pero el sistema es más complejo con respecto a los ataques. Si quieres ampliar tu repertorio de movimientos con la espada, tus pistolas… debes buscar instructores e invertir cuantiosas cantidades de dinero por cada uno de los ataques. Al principio te costará mucho amasar fortunas, así que, una vez más, las primeras horas con el combate son peyorativamente reiterativas. Todo cambia significativamente a mejor cuando avances un poco más en la aventura.
Un personaje experimentado de Risen 2 puede realizar locuras en el combate como enviar un mono a vencer al resto de animales. Podrás lanzar arena a los enemigos para nublar su vista temporalmente, rematarles –o enviarles bien lejos- con un certero disparo o simplemente completar tus movimientos con la espada para entablar combates de esgrima muy variados y divertidos. Asimismo, en este Risen no existe un sistema de magia elemental como en otros juegos de rol en los que puedes lanzar bolas de fuego cada dos por tres. En Dark Waters aprenderás hechizos vudú más sutiles que te permitirán inmovilizar a tus presas de miedo o manipular sus mentes para que se ataquen las unas a las otras. Algunas habilidades también sirven para los momentos de exploración, como el sigilo o el mono ayudante, que puede colarse en las casas para robar objetos sin que nadie se entere. Salvo el lento y rutinario control de las armas de fuego, disfrutarás de la inventiva de Piranha para el combate.
Risen 2 mantiene la filosofía Piranha de invitarte a descubrir sus secretos tú solito, sin que la desarrolladora esté siempre llevándote de la mano y señalándote con el dedo los elementos más importantes. Tu espíritu de exploración sigue siendo clave para completar las misiones, ya que los personajes siempre te darán direcciones ambiguas para que te sientas realmente en tierra de aventuras. No obstante, se han añadido concesiones lógicas y largamente esperadas: el registro de misiones es más completo que productos anteriores de la desarrolladora y podrás viajar rápidamente a cualquier localización que hayas visitado. Agradecerás la última novedad porque abundan demasiadas misiones fetiche, es decir, “ve aquí, recógeme tantas cantidades de este objeto, y luego vuelve para que te recompense”.
Piranha ha apostado erróneamente por la cantidad en lugar de por la calidad en cuanto al abanico de misiones disponibles, una pena teniendo en cuenta que su serie de rol más aclamada, Gothic, se caracteriza precisamente por todo lo contrario. Por ejemplo, no tardarás en darte cuenta de que se abusa demasiado del esquema “personaje te pide que le acompañes a explorar una cueva, la expedición termina con una batalla climática”. Como guinda, se ha disminuido tu grado de toma de decisiones en las aventuras y la exploración se ha minimizado para apostar por localizaciones interdependientes, algunas en forma de islas enteras por descubrir. Por suerte, es fácil discernir entre las misiones fetiche y las tareas más divertidas, que hay pero más dosificadas.
Aprende a diferenciar entre el relleno y lo especial y te sentirás realmente como un pirata mientras cumples las misiones secundarias. Estate atento en tu aventura principal y quizás te encuentres con un antiguo diario que inicie una fascinante búsqueda del tesoro. Resolverás asesinatos como el crimen del monasterio del primer Risen. Estas tareas saben crear tensión, acaban con grandes recompensas y suelen tener una involucración muy directa con las misiones principales; a veces afectarán el transcurso de las mismas o te costará darte cuenta de que te acabas de meter en un sendero argumental.
Muchas veces te sentirás inmerso en tu misión, sea cual sea, gracias al buen trabajo de Piranha con los escenarios. No obstante, hay poca variedad en localizaciones y te acabarás perdiendo por pura confusión. La desarrolladora sigue sin saber cómo realizar animaciones que no parezcan robóticas. Finalmente, tendrás que tener cuidado con los bugs: algunos te impedirán completar algunas misiones hasta que lleguen los parches correspondientes.
Como habrás podido observar a lo largo del análisis, Risen 2: Dark Waters es un “está bien, pero…” constante. La raíz de la mayoría de sus problemas es la obsesión de su desarrolladora por alargar todos los elementos: la aventura, el aprendizaje en el combate… Si Piranha hubiese eliminado la mitad de las misiones y depurado la exploración y el sistema de combate, nos encontraríamos ante un juego que no solo es original en ambientación sino que también podría codearse sin problemas con las estrellas actuales del rol. Pero no ha sido así.
Entretenimiento a cambio de resignación
Risen 2: Dark Waters encantará únicamente a los pacientes y a la clientela habitual, es decir, a los fans de Gothic y del primer Risen. Si llevas años jugando a los títulos de Piranha, ya te has acostumbrado a su ritmo y has aceptado que es una desarrolladora que se niega a mejorar sus grandes ideas y conceptos. Por lo tanto, te encantarán algunas de sus misiones secundarias, sus personajes, la ambientación o las locas habilidades tanto en el combate como en la exploración. A cambio, te resignarás ante sus múltiples interrupciones de ritmo. Pero si eres un recién llegado, lo más probable es que desinstales el juego a las pocas horas de haberlo empezado.



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