Maria Baeta |
15 de junio del 2012

Sorcery es uno de los mejores juegos exclusivos para Move. Tiene una historia interesante, una jugabilidad lineal pero entretenida y su control con Move funciona como se espera. Aunque tiene algunos problemas es un título digno del periférico, una oportunidad para desempolvar el mando de movimiento y disfrutar de un juego para no tan niños.

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Sorcery te cuenta una historia que ya has oído otras veces: Finn, aprendiz de mago, hace lo que no debe –estropear una poción de su maestro - y para enmendar su error irá en busca de ingredientes a un paraje desconocido. El problema es que las cosas se van a liar más de la cuenta y el jovencito mago, acompañado de la gata-ayudante Erline, vivirá una aventura mucho mayor donde sus dotes mágicas van a ser imprescindibles.

Sí, la historia no es muy original que digamos, pero a pesar de eso Sorcery cuenta con una narrativa fluida y que hace que nos apetezca seguir adelante. El desarrollo del juego es lineal –con algunas bifurcaciones para conseguir objetos y monedas extra-, pero equilibrado para que no resulte algo aburrido.

En Sorcery avanzarás con Finn y Erline a través de los diferentes niveles, en los que te cruzarás con puzles muy accesibles y una buena cantidad de enemigos. Fantasmas, calaveras y todo tipo de criaturas fantásticas te acecharán desde diferentes puntos. Su estética es variada y atacan de diferentes formas, por lo que no te servirá siempre la estrategia de atacar de la misma manera.

La varita de Sorcery es un arma con muchas posibilidades
La varita de Sorcery es un arma con muchas posibilidades

Por suerte tu mago cuenta con un buen arsenal de ataques con la varita, que se van desbloqueando de manera progresiva. Empezarás con el hechizo básico y uno que hace que se mueva la tierra, pero pronto podrás desencadenar otros conjuros, como uno que genera mayores ataques en contacto con el fuego. Sorcery acierta de pleno con el control de Move: si realizas bien la calibración no tendrás problemas para ir lanzando magias y no tendrás que hacer excesivos aspavientos.

El juego tiene un sistema de apuntado semiautomático. Es decir, tú apuntas en una dirección y si hay un enemigo u objeto interactuable en ella –vasijas, cofres, etc- le vas a dar seguro. Respecto al control del personaje se hace con Navigator o Dual Shock, así como las coberturas. No te supondrá ningún problema con ambos periféricos, aunque es más cómodo usar Navigator por el peso.

Además de pasarse el día lanzando hechizos, Finn puede preparar y beber pociones que le ofrecen muchos poderes temporales o definitivos. Estas se fabrican con los ingredientes que vas encontrando por el escenario y admiten infinitas combinaciones: toda mezcla de tres ingredientes distintos ofrece una poción válida. La forma de hacerlas y beberlas es muy curiosa: mezclas los ingredientes en un caldero –vertiendo, moliendo…- y luego te bebes el líquido agitándolo previamente con Move. Esta mecánica también se aplica para la poción de salud, que se encuentra esparcida por los escenarios, y es la única manera de recuperar vida.

Preparar y beber pociones es un elemento estratégico en Sorcery
Preparar y beber pociones es un elemento estratégico en Sorcery

Beber estas pociones de salud requiere de cierta estrategia: cuando estás rodeado de enemigos y con un jefe final acechándote deberás buscar el momento clave para darte esta inyección de vida, a diferencia de otros juegos, donde le das a un botón y el botiquín ya te cura. De hecho, todo el juego está plagado de pequeños elementos de estrategia que hacen que estemos ante un título desafiante.

Esto se ve especialmente en las luchas con los jefes finales. Ya sean trolls, brujos o titanes, estos malos tienen en su combate varias fases donde deberás atacarles de diferentes formas para vencer. Igual que la historia, no son el colmo de la originalidad, pero su progresiva dificultad los hace ser un incentivo para seguir jugando.

Hasta ahora he hablado bien de las mecánicas de juego, pero no todo es tan bonito. Si bien el control es bueno, Sorcery peca de tener problemas de cámara, algo crítico en un juego de acción donde los enemigos te pueden atacar desde todos lados. La cámara sigue al personaje, pero no siempre hace los giros adecuados y con el botón para centrarla no es suficiente. En momentos así hubiese preferido jugar con un mando tradicional con dos sticks…pero claro, ya no estaríamos hablando de Sorcery.

La cámara es el gran problema de Sorcery
La cámara es el gran problema de Sorcery

A nivel gráfico, Sorcery corre con el motor Unreal Engine 3. Si bien no estamos hablando de un proyecto de primera categoría, los escenarios y efectos del juego están bien recreados y el diseño de personajes desprende cierto carisma. La variedad de enemigos y localizaciones, además, harán que se nos hagan más amenos los lineales paseos.

A nivel sonoro, luces y sombras. Por un lado encontrarás una banda sonora con unos temas idóneos para cada ocasión así como un doblaje de primer nivel, especialmente en los personajes de nuestro maestro mago y de la gata Erline. Por otro, otras voces que no están a la altura. Y me refiero al doblaje elegido para el joven mago protagonista: con algunos problemas de vocalización y, sobre todo, de entonación, suena muy amateur al lado de los otros actores de doblaje.

Por fin, un juego que saca buen partido de Move

Tras una presentación confusa en el E3 2010 y una desaparición momentánea del proyecto, no las tenía todas conmigo al jugar a Sorcery. Afortunadamente estas malas sensaciones han desparecido: es un juego entretenido y tiene un control con Move de lo más justificado.

El gran hándicap del título es la cámara, pero si obviamos ese punto disfrutaremos de las aventuras mágicas de Finn y Erline.

Sorcery es un divertido juego que saca partido de Move
Sorcery es un divertido juego que usa bien Move

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24/05/13
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