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Sin duda, Creative Assembly se ha labrado un nombre por sus juegos de estrategia. Juegos que combinan de manera muy acertada la estrategia por turnos al más puro estilo Civilization, con la estrategia en tiempo real en batalla, más propia de otros títulos, aunque aquí de una forma masiva.

Napoleón: Total War va más allá. Se pensó inicialmente como la clásica expansión al juego completo, en este caso Empire: Total War, pero al final ha habido tantas mejoras que ha sido necesario hacer un juego que tiene aroma de nuevo.

Napoleón, el pequeño gran general

Sin duda, Napoleón es uno de los grandes generales de la historia. De orígenes humildes llegó a convertirse en Emperador y a conquistar para Francia vastos territorios.

Pero incluso fue más allá, porque Napoleón fue capaz de crear tácticas novedosas y únicas que hoy en día se siguen usando en el ejército y que se ejemplifican en los libros de historia. Era lógico que Creative Assembly le dedicase un juego en el que viviésemos sus grandes momentos.

Y esto es una de las grandes novedades del juego, porque seguiremos la historia de Napoleón y sus logros de una forma mucho más personal que en otros juegos, de una manera que nos permite ver los orígenes y la genialidad de este hombre que sólo fue derrotado al final y exiliado a su isla natal.

De hecho, la campaña principal del juego es precisamente seguir todos los pasos de este general, aunque evidente no es el único modo de juego, ya que tendremos otras campañas, así como modos multijugador. Así la novedad más importante es un sistema multijugador que nos permite estar online todo el rato, siempre que queramos, claro.

¿En qué consiste este modo de juego novedoso? De forma similar a lo visto en Street Fighter IV estaremos online en todo momento si lo deseamos. De esta forma, lo que ocurrirá es que en algunas misiones no nos estaremos enfrentando a la máquina, sino que lo haremos a oponentes humanos. Muchísimo más divertido.

Guerra en todos los ámbitos.

Napoleón: Total War sigue ofreciendo todas las características propias de los juegos Total War, es decir, estrategia total. En primer lugar con una parte en la que tenemos que gestionar recursos, alianzas y también movimientos de tropas. Esta parte se desarrolla como si de Civilization se tratase.

Con zonas marcadas y por turnos iremos avanzando nuestras tropas para enfrentarnos a otros ejércitos o también iremos gestionando nuestras diferentes ciudades con avances que nos permitan mejorar tropas o encontrar una forma de desplazarnos más rápido.

Es en estas pantallas donde más atención tenemos que poner, básicamente porque crear ejércitos cuesta dinero. No sólo de creación, sino también de mantenimiento. En Napoleon: Total War pasaremos la mayor parte del tiempo aquí, en esta pantalla, planificando muchos de los ataques que haremos a posteriori.

No podemos evitar mencionar la diplomacia. Las guerras se pueden ganar batalla a batalla, pero en Napoleon: Total War esto da lugar a que cada vez tengamos que gastar más y, también, que cada vez sea más complejo avanzar en nuestros objetivos. Por eso, la diplomacia juega un papel fundamental.

En Napoleon: Total War lo veremos con sencillez aparente y con una serie de opciones que nos permiten negociar para formar nuevos aliados y también declarar guerras o en momentos avanzados de la partida, pedir algún tipo de compensación por no atacar. Las variables son bastantes y aunque la diplomacia es presentada de forma sencilla, la realidad es que no podemos sino decir que es un tema complejo en el juego.

Y luego nos queda el arte más complejo: la batalla en sí. La batalla que es un lugar inmenso y que merece verse aparte.

En el campo de batalla

Napoleon: Total War no difiere mucho, como se podía esperar, de su predecesor en cuanto a las tremendas batallas. Encontramos batallas en tierra y navales, pero en general, lo que se ha mejorado es la IA de los enemigos.

Como en anteriores ocasiones, un ejército sólo puede estar formado por 20 batallones. Claro que cada batallón puede ser totalmente diferente. Por ejemplo los cañones son cuatro soldados o la caballería son doce, pero en el caso de la infantería, podemos ver cien unidades al mismo tiempo.

Así, una batalla se puede plantear con hasta 2000 unidades al mismo tiempo en el campo de batalla. Controlar semejante ejército requiere de tomar decisiones a medio y largo plazo y, por eso, Creative Assembly nos pone un entorno bastante amigable.

Así, dirigir a las tropas es muy intuitivo y saber hacia donde van, más. Tras seleccionar la unidad, a continuación le indicamos con el botón derecho hacia donde va. Se verá una flecha verde que indicará hacia donde nos dirigimos. También, si mantenemos pulsado el botón podremos cambiar la formación.

Este control es esencial porque al tener tantas unidades, los campos de batallas son inmensos y en algunos casos veremos como hay ciudades en medio que servirán para crear nuevas estrategias. En Napoleon: Total War, cada batalla es un mundo. No podemos olvidar que el uso del minimapa y al mismo tiempo la barra rápida de unidades nos permite tener una ventaja táctica para ir más rápido entre las diferentes tropas.

Lo que se ha mejorado, y mucho, es la IA de los ejércitos enemigos. Ofrecen ahora reacciones a nuestras acciones y dependiendo del nivel de dificultad la forma de organizar sus ejércitos es realmente espectacular.

Aún así, gracias al modo online que hemos comentado, el hecho de que se unan jugadores reales a nuestras partidas da un plus a este título de estrategia con respecto a su más directo predecesor.

Una presentación impecable… siempre que tu ordenador lo aguante

Y llegamos al apartado técnico. Desde la impecable secuencia de introducción con un Napoleón hablando sobre sus logros hasta el modo batalla, se nota el cuidado que pone Creative Assembly en sus producciones.

Menús y el mapa general son una clara muestra de lo bien desarrollado que está el juego. Aquí veremos un mapa de toda Europa y parte de África con un fantástico detalle y con los pequeños elementos propios de los juegos de estrategia. Hablamos de unidades, bases, etc.

Sin embargo, el mayor despliegue técnico es en las masivas batallas que veremos tanto sobre tierra como sobre el mar. Imaginad cerca de 2000 tropas en pantalla, un escenario lleno de árboles, con efectos atmosféricos y así un largo etcétera.

A eso hay que sumar el sonido. Y no hablamos de música, sino sobre todo de efectos. El galopar de los caballos, la corneta anunciando el cambio de formación o el ruido sordo de un cañonazo son algunos elementos que dan ese toque fidedigno a Napoleon: Total War.

Pero claro, sólo hay un problema. El equipo necesario para poder disfrutar al máximo de este juego. Una vez más y de la misma forma que ocurrió con Empire: Total War, los requisitos de sistema son elevadísimos.

La guerra y su general

No hay duda, Creative Assembly siguen dándonos juegos de estrategia “totales” .Gracias a su mezcla entre batalla en tiempo real y gestión de recursos mediante un sistema de turno, se consigue un título que nos hará sentir como auténticos generales y en el caso concreto de este juego, como el general Napoleón.

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25/04/14
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