- Autor
- Maria Baeta |
- Fecha
- 02 de agosto del 2012
Además de los juegos de la saga principal cada cierto tiempo Pokémon nos sorprende con un spin-off de sus aventuras. El último de estos juegos alternativos es Pokémon Conquest, que hace un crossover entre nuestros queridos monstruos de bolsillo y una saga no demasiado conocida en occidente: Nobunaga’s Ambition. El resultado es un correcto juego de estrategia por turnos con la peculiaridad de que los guerreros serán los Pokémon y sus feudales entrenadores. Cabe decir que mezclar dos sagas tan distintas queda algo extraño en pantalla pero eso no quita que el juego sea un buen entretenimiento momentáneo. Aunque el juego no ha salido aun en Europa lo hemos podido analizar a partir de la versión norteamericana del mismo.

Pokémon Conquest te pone en la piel de un señor (o señora) feudal cuya misión es conquistar los 17 reinos del mundo que le rodea. Si lo consigue despertará a un Pokémon legendario. La historia tiene poco más de lo que ahora te cuento y entra al trapo, cosa que se agradece en un juego nipón, tan dados a quererte explicarlo todo tanto. A partir de aquí la cosa consiste en moverse por un mapa sintetizado entre los reinos para conquistarlos y acceder a sus recursos, que suelen ser tiendas o lugares de entrenamiento para subir de nivel.
Ahora, ¿cómo une el juego esta temática más o menos histórica con el mundo Pokémon? Pues como puede, es decir, metiendo a los Pokémon con calzador. Resulta que cada personaje del juego, ya sean señores rivales o tus aliados, cuenta con una mascota que le hace las veces de guerrero. Sí, choca un poco ver a todos esos personajes del medievo, con sus ropajes majestuosos y un Jigllypuff o Charmander en el regazo…pero es lo que hay. Quizá para que no resulte todo tan chocante, Nintendo ha optado por incluir algunos elementos anacrónicos: ciertos accesorios de la ropa de los personajes parecen más de una tienda de moda actual que del siglo XVI, nadie habla como se presupone a un noble japonés y abunda el sentido del humor contemporáneo.
Tras superar el shock de ver a personajes históricos –previamente “maqueados” para juego juvenil de DS- con Pokémon ya podrás empezar a jugar a Pokémon Conquest. Su mecánica te sonará si eres habitual de títulos como Disgaea o Final Fantasy Tactics: situarás a los personajes por un tablero, en cada turno te puedes mover X casillas y debes acabar con los enemigos antes de que ellos hagan lo propio.
En el sentido de juego clásico de estrategia en tiempo real Pokémon Conquest funciona cómo se espera: su dificultad es creciente y hay pocas opciones para seleccionar, así que no vas a liarte, lo que no quita que debas prepárate bien cada combate. Básicamente cada una de las mascotas de tu personaje o de uno de tus aliados cuenta conun ataque, una habilidad especial que se usa una vez por combate y la posibilidad de usar objetos. El componente Pokémon lo da el hecho de que se conservan los tipos Pokémon conocidos por todo fan a la saga: Charmander sigue siendo de fuego, Eeve es de tipo normal, Chikorita del de planta… Esto hace que en cada combate, normalmente temático de un tipo, debas seleccionar a tus aliados en función de los de tu rival, para que tus ataques sean más ofensivos.
Aunque no siempre deberás liquidar a mansalva: hay reinos que se conquistan, por ejemplo, capturando banderas. En fases así más que matar deberás evitar que lo haga el rival y evitar que se apodere de todas las banderas.
La dificultad es creciente no sólo porque los enemigos son cada vez más fuertes, sino porque en algunas misiones los turnos son muy limitados: se puede dar el caso que la diosa fortuna juegue a tu favor pero que al combate se le agoten los turnos y pierdas por no tener tiempo de cumplir el objetivo. Así pues, cada movimiento cuenta.
La dificultad quedará compensada por la experiencia que vayas adquiriendo, reflejada en el juego por la mayor capacidad de vida de tus Pokémon –fuerza o “strength” en el juego- y por el grado de unión entre señor y mascota: a más unión mejores ataques.
Aunque el juego es muy lineal –no podrás conquistar un reino hasta que hayas conquistado los anteriores- hay cierta variación dados los diferentes Pokémon que vas a ir reclutando por el camino y el uso que les vas a dar en los combates –puedes usar hasta 6 Pokémon y su general. Sin imponerte ese afán coleccionista de los juegos Pokémon canónicos seguro que también tendrás ganas de hacerte con todos…o al menos de cuantos más mejor.
El juego se complementa con las partidas inalámbricas contra tus amigos y la posibilidad de descargar sus datos.
A nivel técnico Pokémon Conquest cuenta con unos muy buenos diseños de personajes, siempre que te guste este estilo tan particular –y anacrónico- de reflejar el Japón feudal. Las fases combinan los sprites típicos de Pokémon con unos escenarios en 3D resultones y diversos efectos. Todo ello, junto a una música correcta pero no emblemática, da como resultado un juego muy colorido que casa muy bien con la estética impuesta por la millonaria saga de monstuos de bolsillo.
Buen juego, extraño crossover
Como juego de estrategia por turnos, Pokémon Conquest cumple con las expectativas: tiene desafío, variedad de enemigos y diferentes condiciones en las misiones que lo hacen menos repetitivo.
Ahora bien, como crossover me resulta extraño, pues su historia es de lo más absurda y juntar Japón feudal con Pokémon no me acaba de cuadrar. Ambos mundos me gustan por separado, pero juntos no me han acabado de convencer.




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