- Autor
- Mireia Fernández |
- Fecha
- 12 de julio del 2012
Project Zero, la veterana saga de terror oriental, da el salto a 3DS en un spin-off cuyo atractivo y sorprendente planteamiento no ha dejado indiferente a nadie. Spirit Camera: La Memoria Maldita tiene todos los ingredientes para ser un bombazo. Al fin y al cabo, ¿qué puede ser más emocionante que empuñar tu consola como cámara oscura y practicar exorcismos en tu habitación mientras deshilvanas una tétrica trama de cultos, maldiciones y espectros resentidos? Así es, gracias a la realidad aumentada, la cámara de 3DS y un libro maldito –convenientemente incluido con el juego- Spirit Camera augura que viviremos una experiencia digna de Peter Venkman y sus compañeros Cazafantasmas. Pero ya lo dice el refrán, del dicho al hecho hay un largo trecho, así que dudosos y temerosos, 3DS en mano, nos preparamos para enfrentarnos al mundo de pesadilla de Spirit Camera: La Memoria Maldita. ¿Te atreves?

Spirit Camera quiere pillar desprevenidos a todos los fans del terror ofreciendo lo nunca visto hasta ahora: hacer que el horror abandone la consola y se acomode en tu propia habitación. ¿Cómo conseguirlo? Muy fácil, haciendo uso de algo muy de moda hoy en día: la realidad aumentada. Gracias al Cuaderno Púrpura, un desconcertante librito maldito de 16 páginas y a la magia de la cámara de 3DS abrimos una puerta entre el mundo real y el espectral, invitando a los fantasmas a que nos hagan visitas y de paso, nos asusten un poco.
Como todo Project Zero que se precie, Spirit Camera narra una tétrica historia de terror oriental donde todos cuanto posean el cuaderno maldito son transportados hasta una mansión encantada donde nada bueno se cuece. Esos son los dominios de La Mujer de Negro, un ente sobrenatural cuyo principal hobby es arrancar la cara a todos cuantos intentan huir de ella. ¿Por qué no utiliza el Atrapacaras de Nintendo 3DS? Lo desconocemos, pero lo que sí sabemos es que si te topas con ella no la vas a perder de vista tan fácilmente.
Los primeros minutos del juego son realmente atractivos, pues gracias a la magia de la realidad aumentada somos absorbidos por el Cuaderno Púrpura y trasladados al caserón de la dama roba-caras. Aún siendo una secuencia sobre raíles, resulta un momento bien encontrado pues a través de la cámara de 3DS ya no ves tu habitación, sino las tétricas estancias de la casa de los espíritus. Pero una vez te topes con Maya, tu fantasmagórica amiga, las cosas cambiarán radicalmente. Volverás a tu “mundo” y con éste, el juego descubrirá cual villano de Scooby Doo su verdadera identidad: El Aburrimiento.
La jugabilidad de Spirit Cámera puede resumirse como la repetición constante de estos pasos: primero buscas la página del cuaderno que reacciona con la cámara oscura, un fantasma se manifiesta y entra en tu habitación, lo exorcizas girando cual peonza y sacándole fotografías con la 3DS y finalmente conversas con Maya que casualmente te dirá que vuelvas a mirar el libro con la cámara, saldrá un fantasma, etc. En ocasiones, estos sagrados pasos se rompen y el juego te obsequia con algún que otro “puzle”, aunque no esperes quebraderos de cabeza a lo Profesor Layton pues estos se resumen en mover el Cuaderno o enfocarlo desde un ángulo que no sea el frontal. Finalmente también tienes escuetas secuencias cinemáticas en las que se desarrolla un argumento que, aunque tiene potencial, nunca consigue arrancar.
Hablemos ahora de los combates. Spirit Camera recrea los enfrentamientos contra fantasmas de la saga Project Zero. En primer lugar debes localizar al espectro en tu habitación y mantenerlo fijo ante una de las tres lentes de tu cámara –desbloqueables a medida que avancemos en el juego- para que ésta se cargue y puedas dañarlo a base de fotos.
Desgraciadamente el planteamiento es más divertido en la teoría que en la práctica. Si bien en Project Zero los combates eran frenéticos y aterradores, el mal uso de la realidad aumentada de Spirit Camera los convierte en lentos y soberanamente aburridos. Es imposible que un fantasma te sorprenda pues éstos se dedican a repetir una y otra vez la misma secuencia de movimientos por lo que cada enfrentamiento se resume en fotografiar al ente de turno, cuyos reiterativos pasos ya te sabrás de memoria.
A todo ello se le suma que el tamaño y los movimientos de los fantasmas no se adecúan a la habitación en la que estás, así que en más de una ocasión el supuesto susto que deberías recibir se traduce en risas variadas al ver, por ejemplo, a un fantasma en miniatura reptando sobre una papelera que a su lado tiene un tamaño descomunal.
En cuanto al uso del 3D, el juego desaprovecha una característica que en principio parecía ideal para asustar al personal: que al más puro estilo The Ring los fenómenos paranormales salieran de nuestra pantalla. Sin embargo las tres dimensiones de Spirit Camera sencillamente no funcionan pues apenas hay momentos en que no se nos exija movernos con rapidez y como bien sabemos, mala idea es combinar las tres dimensiones y el movimiento por giroscopio interno de 3DS porque la sensación de profundidad se pierde.
Pero la tediosa jugabilidad, lafalta de sustos y el decepcionante ritmo narrativo no son lo único de Spirit Camera que flaquea. La realidad aumentada, núcleo primordial del título, falla constantemente a no ser que estemos en una habitación extremadamente iluminada. Así pues, cual cenicienta ya podéis iros despidiendo del juego al caer la noche pues difícilmente conseguiréis que vuestra 3DS reaccione ante el Cuaderno Púrpura. Resulta incongruente que tratándose de un juego de terror, se nos obligue a estar en una habitación tan iluminada cuando lo ideal sería jugarlo a oscuras o, como mínimo, en una habitación con un nivel de luz normal. De hecho, fui incapaz de avanzar a partir de las ocho de la noche pues aún con todas las luces encendidas Spirit Camera insistía en no reconocer las páginas del Cuaderno.
En cuanto a la duración del juego, nuevamente Spirit Camera nos deja con un sabor agridulce: su campaña dura apenas dos horas y media, tres si nos la tomamos con mucha calma. Tecmo intentará compensar añadiendo dos modos extra, uno de minijuegos variados y otro en que podremos ver fantasmas en nuestras fotos y convertir a nuestros amigos en espectros.
Estos modos extra son de agradecer y ciertamente alargaran un poco la vida del juego, aunque nunca llegan a ser lo suficientemente desafiantes o interesantes como para que sintamos la necesidad de invertir en ellos más de cinco minutos.
Técnicamente, a priori Spirit Camera puede parecer un juego vistoso. Las animaciones del Cuaderno Púrpura están muy bien conseguidas y sorprende ver cómo el libro maldito cobra vida a través de la cámara de 3DS. Veremos cómo sus ilustraciones nos hablan, se mueven o esconden algún que otro sustillo que hará que sigamos jugando. Los fantasmas por otra parte resultan decepcionantes, pues no sólo les falta detalle sino que visualmente resultan demasiado parecidos y poco atractivos para un juego cuya principal misión es aterrorizar al jugador.
En cuanto al apartado de sonido, Spirit Camera pasa sin pena ni gloria pues su banda sonora resulta casi inexistente y sus efectos de sonido aún ambientales, resultan cansinos porque los fantasmas repiten una y otra vez las mismas frases. Aun así, es destacable la opción de poder cambiar el idioma de las voces del inglés al japonés pues el doblaje original consigue sumergirte un poco más en este cuento de terror oriental.
Las apariencias engañan
Spirit Camera: La Memoria Maldita es un triste ejemplo de una idea sublime destrozada por una mala realización. Es una pena que un juego que lo tenía todo para ser el reclamo perfecto y la justificación ideal para comprar una 3DS falle debido a que su equipo no supo prever fallos tan evidentes como que al movernos para cazar los fantasmas perderíamos ése efecto 3D del que presumía en sus avances.
El juego decepciona no ya por sus muchos problemas, sino porque justamente carece de aquello que debería darle vida: el terror. La necesidad de una iluminación extrema, la insulsa trama que nunca llega a cuajar y los risibles fantasmas cuyas miméticas acciones hacen de las batallas un suplicio hacen que la única memoria maldita que genera Spirit Camera es la del día en que se compró el juego. Una auténtica pena.





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