- Autor
- Maria Baeta |
- Fecha
- 20 de enero del 2010
Hay franquicias que tienen más tirón que otras. Quizás por esto el juego que nos ocupa lleva en su título el nombre Bob Esponja, y casi obvia el resto de personajes, nueve héroes y villanos de series de la productora Nickelodeon, que tienen tanto protagonismo como la entrañable esponja marina.
Y es que Bob Esponja puede que sea el más popular del plantel de personajes de este juego, que viene a ser una suerte de “All Stars” de la casa Nickelodeon en forma de plataformas. Un juego de género, sin apenas hibridación ni nada especialmente destacable, como ahora veremos.
Puzles y plataformas
La historia que se cuenta en Bob Esponja: Globs of Doom es el típico planteamiento de mundo en peligro por culpa de una amenaza exterior y personajes que deben salvarlo. La peculiaridad en este caso es que deberán unirse las dos facciones del universo Nickelodeon, héroes y villanos.
Así empezará nuestra aventura en el modo de un sólo jugador, que no es otra cosa que el clásico sistema de juego de plataformas en el que deberemos superar fases divididas en mundos.
Cada uno de estos mundos está ambientado en uno de los universos de las series de Nickelodeon, como Fondo de Bikini, lugar donde viven Bob Esponja y sus amigos, o Amity Park, la ciudad de la serie Danny Phantom. Y en cada mundo controlaremos a dos personajes, que serán siempre un héroe y un villano.
Estos cinco mundos son lo suficientemente diferenciados, con ambientación y música acorde con cada una de las series que representan. Lo negativo es que cada una de las pantallas de estos mundos es muy repetitiva, con el mismo tipo de puzles e idénticos enemigos.
Así, además de combatir con enemigos –menos el jefe final de cada mundo, todos muy fáciles de vencer- de lo que se trata es de solucionar puzles para acceder a nuevas zonas del escenario.
Estos puzles pasan por activar interruptores o mover de sitio elementos para que podamos pasar por ciertas zonas. Nada que no hayamos visto antes, es decir, rompecabezas sencillos, previsibles y muy reiterativos.
Luchando mano a mano
Aunque tampoco es nada nuevo, quizás lo que más nos ha gustado de Bob Esponja: Globs of Doom es que en el modo de un sólo jugador controlaremos siempre a dos personajes. Así, con este sistema hay un poco de reto para el jugador, de hecho, el poco reto que hemos encontrado en este juego.
Para superar cada misión será necesario el uso combinado del héroe y el villano de turno, que se seleccionan con un simple botón. Así, mientras uno acciona un interruptor el otro pasará por una puerta o muro, o uno ayudará al otro a subir a determinadas zonas.
Para ello cada personaje, además de unos ataques estándar, tendrá una habilidad especial de la que se beneficiará él mismo y su compañero. Bob Esponja puede crear burbujas que se elevan, Danny Phantom atraviesa muros o Technus puede planear, por poner unos ejemplos. Además, si los dos personajes están cerca pueden realizar ataques combinados en algunos momentos.
Este sistema funciona bien, pero como el resto del juego, peca de ser demasiado fácil. Así, en todo el escenario aparecerán varios carteles y flechas que nos indicarán hacia donde tiene que dirigirse cada personaje, por lo que no deberemos rompernos mucho la cabeza para saber las acciones que deberá realizar cada uno para ayudar a su compañero.
De igual forma, la pantalla superior de la DS nos facilitará más si cabe el trabajo, con un mapa esquemático de todo el escenario que indica las zonas desbloqueadas y aquellas que faltan por desbloquear. Más ayudas, imposible.
Fácil, sí, pero también impreciso
Aunque fácil, Bob Esponja: Globs of Doom tiene el problema de un control que no siempre responde a lo que le pedimos. Es algo impreciso, a pesar de funcionar con la cruceta, lo que hace que hacer simples saltos o que el personaje planee a veces resulte una tarea ardua.
Esto se debe, seguramente, a un diseño no muy esmerado de los niveles. Por ejemplo, a veces nos quedamos demasiado lejos de un sitio para hacer un salto pero al siguiente paso caemos al vacío.
Tampoco nos queda claro el tema de la barra de vida de los personajes. Cuando parece que se acaba, el personaje resiste un rato más, pero a cada golpe nuevo que recibe queda aturdido. Así, un número indeterminado de veces hasta que decide morir.
En definitiva, dos aspectos tan importantes en un juego de plataformas quedan desdibujados por una producción no sabemos si barata o simplemente hecha a desgana.
Sin alardes técnicos
En lo que a gráficos se refiere, Bob Esponja: Globs of Doom no pasa la media de juegos de DS. Fondos en un 3D bastante sencillo y personajes en forma de sprites en 2D son lo que nos encontraremos, con ausencia de escenas cinemáticas. Aunque lo cierto es que esta sencillez técnica cumple el cometido del juego y no consideramos que sea uno de sus aspectos negativos.
Y es que, aunque muy repetitivos, los mundos del juego respetan la estética de las series que representan, y los fans podrán reconocer cada uno de los escenarios.
En el apartado sonoro destaca música ambiental para cada uno de los cinco mundos. La adecuada para cada uno de ellos, pero que se repite tanto en bucle que acabaremos ignorándola.
Como es habitual en DS no hay escenas con diálogos, pero sí las voces de los personajes en español, diciendo alguna frase o palabra en determinados momentos de la fase. Nada destacable, pero realmente son pocos los juegos de DS con líneas de diálogo hablado –últimamente se nos ocurre la magistral saga Layton.
Juego olvidable
Bob Esponja: Globs of Doom es un juego de plataformas bastante prescindible. Aunque enfocado al público infantil, resulta en demasía fácil y muy corto. Y es que las cinco pantallas de cada mundo se pueden pasar en una media hora, más o menos.
Si algo se salva es el sistema cooperativo del juego –por cierto, hay multijugador, donde se realizará lo mismo, pero con un compañero con otra consola-, pero este pierde lustre por culpa de un control impreciso.
Lo cierto es que poco más se puede destacar de un título que no sería el ejemplo de buen juego dedicado a una franquicia televisiva.
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