- Autor
- Daniel Cáceres |
- Fecha
- 06 de septiembre del 2012
La campaña de Leon de Resident Evil 6 es una montaña rusa emocionante, larga y variada que está a la altura del resto del contenido del juego. También es la mejor representante de lo magníficamente bien que está desarrollado el título para ser plenamente disfrutado en cooperativo. Todas las secuencias están preparadas para que te lo pases mejor con un compañero: las fases de supervivencia, los puzles, los temibles jefes finales… Durante las 4 horas que nos han durado sus 2 primeros capítulos (de 5 que habrán en total) hemos gritado, nos hemos puesto nerviosos y hemos revivido aquel miedo constante de las entregas clásicas, pese a encontrarnos con una versión más ágil de la fórmula original, ya demasiado añeja para los tiempos que corren.

La aventura de Kennedy y Harper está estructurada en momentos de supervivencia pura y dura. Hay 2 secuencias memorables que tiemblo de pensar en volver a pasármelas en un modo de dificultad más difícil. En la primera de ellas debes aguantar el asedio de los zombis en una casa junto a otros supervivientes; en lugar de quedarte quieto en una habitación, te vas moviendo por el lugar mientras el juego te lo pone cada vez más difícil. En otra, un poco más adelante, te toca sobrevivir en el patio de una catedral. Si juegas en compañía, hilvanareis estrategias, os salvaréis de muertes seguras y, cuando acabéis, prácticamente suspiraréis de alivio y satisfacción al unísono.
Jugar solo no es una opción desagradable, te divertirás, pero siempre echarás en falta una mano amiga, en lugar de la compañía virtual. El desfile de situaciones esté preparado para que al final se forme un vínculo especial entre tu amigo y tú. Confiareis tanto en el otro que, cuando Resident Evil 6 os separe, la ansiedad os invadirá (los enemigos también, no los olvides). Tanto si participáis online como en local, buscaréis siempre la voz del otro cuando llegue el momento de dividirse para abarcar terreno. Más ejemplos: una claustrofóbica expedición por los túneles del metro de la ciudad y la búsqueda de una salida en un cementerio laberíntico repleto de zombies que no paran de hacer acto de presencia. Cuando tu compañero abruptamente desaparecido irrumpe en tu pantalla para darle un golpe a la criatura que te estaba asaltando, sientes que la tremenda situación podría dar un giro brusco. Quizás os salváis y todo.
La campaña de Leon tiene puzles pensados para el cooperativo. Es una de sus grandes diferencias con respecto a las aventuras de Chris y Jake. Son acertijos desafiantes, mucho más que aquellos enigmas facilones de los RE clásicos, donde la comunicación con la otra persona es clave. El punto álgido es la exploración por una catedral repleta de secretos. Cuando crees que el mega-puzle está a punto de acabar, continúa con nuevas ideas o giros de tuerca a soluciones anteriores. Su desenlace, donde debéis sacarle partido a una nueva arma, es un gran momento. Ah, y prepárate más adelante para un puzle de códigos y puertas donde será necesario tener lápiz y papel al lado para tomar notas. Lo nunca visto en un “Resi”.
El resto de la aventura está a la altura de esta auténtica montaña rusa donde cada secuencia de preparación ambiental desemboca en un vertiginoso descenso de peligros, caos y desenfreno. El desastre de Tall Oaks es un reflejo del incidente en Raccoon City, solo que mucho más ágil y dinámico. En un punto seréis testigos de cómo la población superviviente intenta huir de la ciudad, causando estragos por doquier e incluso llegando a atropellarlos si no andáis con cuidado.
La campaña de Leon era la última que nos quedaba por probar de las tres aventuras paralelas de Resident Evil 6 y no nos ha decepcionado, todo lo contrario: es supervivencia al horror pura y dura donde tiene cabida todo tipo de retos, sean acertijos, pruebas de resistencia o tremebundos jefes finales. ¿Cuál de las tres historias es nuestra favorita? Si queréis que seamos sinceros, nos han encantado tanto todas que no sabremos cuál de ellas continuar una vez tengamos la versión final en nuestras manos. Y es que Capcom ha conseguido lo imposible: equilibrar tres estilos diferentes para crear una aventura larga, variada, terrorífica y sumamente divertida.

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