Candy Crush Saga: ¿cuál es su secreto?

Cabeza gacha, ceño fruncido y el móvil repleto de caramelos: así son los adictos a Candy Crush Saga, el juego que ha destronado al mismísimo FarmVille.

Hay personas que han gastado cientos de dólares casi sin darse cuenta. En Hong-Kong, donde lo juega el 15% de los ciudadanos, las autoridades empiezan a preocuparse.

¿Qué hay detrás de esta manía por destruir caramelos?

Candy Crush, el puzle que engancha

Lo juegan a diario millones de personas. Tiene clubes de fans y su propio wiki. A King.com, la empresa que lo ha creado, Candy Crush Saga le reporta pingües beneficios: 633.000 dólares al día y 230 millones de dólares al año.

Sus autores afirman que no hay nada de malvado en la mecánica del juego, y que se trata de una excelente manera de relajarse, de desconectar del estrés de la vida cotidiana. Lo juegan sobre todo mujeres, tanto en Facebook como en el teléfono móvil.

Un juego variado e interminable

Qué juego más agradable. Caramelos. Je je. Me encantan las chucherías. Parece simple… A ver qué pasa si hago una línea de cuatro… ¡Oh! ¡Esto es MUY divertido!

Candy Crush Saga es un puzle que recuerda mucho a Bejeweled: hay que alinear tres o más elementos iguales para destruirlas y así hacer que el juego progrese. Los ingredientes no son originales, pero sí la forma en que Candy Crush los mezcla.

Candy Crush Saga es tan colorido y adorable como los clásicos de Taito (fuente)

Hay niveles que se completan solo tras alcanzar una puntuación exacta y otros que requieren eliminar un tipo de caramelo. También están los que tienen límite de tiempo, pero son poco frecuentes; el juego promueve la táctica antes que el frenesí.

Estoy progresando por el mapa. Y ya he superado a mi amigo Jose. ¿Cuántos niveles quedan? ¿350? Bueno, allá voy. Y decían que esto era difícil… ¡Ja ja ja!

A día de hoy, los niveles de Candy Crush Saga, son más de 450, y se reparten en un mapa de un país ficticio cuyos topónimos son referencias al mundo de las golosinas. Y cada nivel tiene obstáculos que aparecen de repente y caramelos especiales.

¿A quén no le gustan los caramelos? Rompe Ralph transcurre en un mundo de dulces…

La frustración que engancha

En Candy Crush Saga hay vidas. Cinco vidas. Si fracasas al completar un nivel, pierdes una. Cuando alcanzas los primeros niveles difíciles, la cuenta de vidas disminuye rápido, y ahí es cuando empieza el estrés de Candy Crush.

Maldita sea, el nivel 29 es muy duro. No hay manera. ¿Qué? ¿Que si tengo hambre? No, gracias. Ahora mismo quiero superar este nivel puñetero. ¡No me voy hasta que no lo haya superado!

Si te quedas sin vidas, tienes que esperar treinta minutos para regenerar una. Al mismo tiempo, ves a tus amigos en el recorrido. Quizá quieras ser mejor que ellos, alcanzarlos y superarlos. O tal vez no quieres sentirte un perdedor.

Spamear, pagar, jugar. Y repetir.

Solo hay dos formas de evitar la espera de treinta minutos para regenerar vidas: pedirle a uno de tus amigos de Facebook que te ayude o pagar a través de micro-transacciones. La cantidad de dinero que algunos se dejan es considerable.

Necesito más vidas. Más vidas. Mi amigo Jose ya ha desaparecido de mi vista. Debe de llevarme 50 niveles de ventaja. Seguro que ha pagado. Pediré ayuda a mis amigos.

El dilema al que te enfrenta el juego es angustioso: o envías peticiones de ayuda a tus amigos en Facebook o pagas dinero real. Si no, te toca esperar. Son muchos los que optan por dejar pasar el tiempo, pero otros no aguantan: son los ansiosos.

Seis personas me han eliminado ya de Facebook por enviarles peticiones de ayuda. No lo entienden. Si jugaran lo entenderían. Quizá vaya a pagar… Sí, eso haré… He de pasar de mundo…

Y así el ansioso, el que quería relajarse jugando un rato, acaba por encontrar una nueva y absorbente fuente de preocupaciones. Y una que puede ser bastante cara.

Los ocho secretos de Candy Crush Saga

  1. Es fácil de aprender: solo hay un puñado de reglas
  2. Está en todos los sitios: móviles, Facebook, tabletas
  3. Da recompensas al azar, como en una máquina tragaperras
  4. Tiene objetivos, lo que estimula a luchar en cada nivel
  5. Hay sensación de progreso: no “vuelves atrás” al perder
  6. Apela al deseo de no perder, de evitar consecuencias negativas
  7. Al imponer pausas, genera un “síndrome de abstinencia”
  8. La dificultad aumenta de repente y e impulsa a hacer lo que sea

¿Quién destronará a Candy Crush Saga?

Tiffy y Mr. Toffee me miran con condescendencia mientras juego al nivel 294. No sé cómo superarlo. Me rasco la barba de dos días y decido pagar. Pero llegará el día en que esto juego me canse. Y entonces tendré que esperar a que otro juego me encuentre.

Tiffy y Mr. Toffee, los “adorables” personajes de Candy Crush Saga

No es fácil encontrar un sustituto. Candy Crush es una píldora de dulzura digital. Todo en él es positivo. Y lo positivo engancha. Candy Crush es el placebo moderno. Genera una tensión adictiva.

Los desarrolladores de juegos se han dado cuenta de lo exitosa que es la receta y están empezando a aplicarla a sus creaciones.¿La alternativa? Descargar juegos que mantienen el mismo nivel de dificultad, pero sin enganchar, como Dots.

El increíblemente popular Dots puede ayudarte a dejar de lado Candy Crush (fuente)

Pero no os engañéis: quien le arrebate la corona a Candy Crush no será el mejor juego, sino el que nos haga sentir más inseguros e ineptos al cabo de unas pocas partidas, como un jugador de póquer que nos hace ganar una mano… y ninguna más.

¿A qué nivel has llegado tú?

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