Cómo detectar plagios de texto, imágenes y audio

Es tan fácil… Control+C, Control+V y el informe, trabajo o artículo se escriben solos. Se llama plagio, y aunque sea una práctica que se acepta cada vez más (es compartir conocimiento, dicen), sigue siendo una molestia para los autores y para los docentes de cualquier nivel, que exigen de sus alumnos algo más que un simple corta-y-pega.

¿La buena noticia? Que la era digital pone a nuestro alcance herramientas para detectar el copiado literal (y no tan literal) de información, ya se trate de texto, imágenes, audio o vídeo. Te enseñamos cuáles son y cómo usarlas; un conocimiento que te vendrá bien para descubrir quién copia.

Plagio de texto

El texto es la información más fácil de manipular en un ordenador, y de lejos la más plagiada. Lo que antes se hacía con la Encarta, ahora se lleva a cabo con la Wikipedia; párrafos enteros pasan del navegador al editor de textos.

Encarta y Wikipedia: dos fuentes clásicas de corta-y-pega

Si la persona que copia es lo bastante lista como para cambiar el formato del texto, eliminar los hiperenlaces y otras referencias que denotan extrañeza, difícilmente el plagio se podrá detectar a simple vista. Hay que recurrir, entonces, a la informática.

Lo más fácil y directo es copiar una frase peculiar del texto, pegarla en Google y rodearla con comillas para que la búsqueda sea literal. Esto da resultado la mayoría de veces, pero no siempre, en especial si los fragmentos han sido elaborados ligeramente.

No hay que confundir plagio con cita; si se cita la fuente, el copiado es lícito

Otros buscadores y programas más específicos se encargan de detectar plagios en masa. Uno de los más conocidos es Viper, un programa que busca entre los documentos locales y en Internet. Luego hay páginas como PlagiarismChecker (que crea alertas de Google), Plagium o Chimpsky.

“Si buscas de un autor, es plagio; si buscas de muchos, es investigación” (W. Mizner / R. Cummings)

El plagio de libros también se puede detectar gracias a Google Books y Amazon, que han escaneado millones de documentos y permiten la búsqueda en todo su catálogo. Más elaborado es Turnitin, un buscador comercial que calcula la similitud de los textos con su propia base de datos de trabajos académicos.

Buscar pasajes célebres o expresiones corrientes no es útil. Prueba con frases únicas.

Plagio de imágenes

Los documentos son cada vez más visuales; a menudo, exclusivamente visuales. Fotografías, gráficos e ilustraciones adornan las páginas de estudios, tesinas, artículos… Hay sistemas de protección más o menos eficaces, como marcas de agua o metadatos, pero no son infalibles.

Quien pone imágenes con marca de agua en sus documentos es muy poco cuidadoso…

Como ya te contamos en el especial sobre detección de imágenes retocadas, existen buscadores inversos de imágenes (CBIR) que, aprovechando sofisticados algoritmos, buscan fotografías similares a la que subas en sus servidores. Los más conocidos son GazoPa y TinEye.

PicScout, por otro lado, ofrece ImageIRC, la más grande base de datos profesional de huellas y metadatos de fotos de stock. Opciones más sencillas -y gratuitas- son la búsqueda en Flickr y la exploración manual de los metadatos de las imágenes, que a veces incluyen información sobre el autor original.

Plagio de audio

Una canción que suena bien, un vídeo con una banda sonora pegadiza… ¿Hay alguna forma de saber si esa melodía tan cañera es original o una copia? Sí: basta con echar mano de programas de reconocimiento de canciones. Los más conocidos son Shazam y SoundHound, que identifican obras a partir de fragmentos de baja calidad (o lo intentan).

Pulsar y buscar: así de sencilla es Shazam.

Una alternativa para el ordenador es Midomi, una aplicación web que escucha tus canturreos por el micrófono e intenta reconocer la canción. Otra muy similar es Tunebot, que también parte de los trozos de sonido que hayas enviado.

Con Musicpedia puedes buscar canciones tocando en un piano virtual o usando un micrófono.

Los métodos alternativos abundan: desde pulsar la barra espaciadora a ritmo con la canción hasta recurrir a teclados virtuales; Musicpedia permite usar estos y otros sistemas. Si estos métodos fallaran, siempre te queda el recurso de preguntar en foros musicales, donde los usuarios más expertos podrán echarte una mano a reconocer melodías.

Como puedes ver, luches o no contra los plagios y la copia descarada de contenidos, la cantidad de soluciones es notable. ¿Y tú? ¿Usas alguna de estas herramientas? ¿Te pillaron gracias a ellas?

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