12 consejos para quien empieza a usar un ordenador

Lo que vas a leer a continuación es una lista de consejos informáticos que he escrito para mis padres, que no tocaron un ordenador hasta bien entrados los cincuenta años. Después de muchas horas de práctica tienen un control aceptable del PC y del móvil, pero solo aceptable: navegan, imprimen, abren documentos, y a veces los editan. De ahí no pasan: no instalan nuevas aplicaciones, no prueban servicios o páginas distintas y no compran por Internet.

En resumen, mis padres, personas adultas e inteligentes, son consumidores más que usuarios. Usan el ordenador y el móvil para obtener información y comunicar, y poco más. El resto es tierra incógnita: siguen teniendo una incertidumbre de fondo que les impide vivir plenamente su vida digital. Algunas de las cosas que hacen parecen incomprensibles; otras son supersticiones puras y duras. Y no hay manera de que lo entiendan, por mucho que me ponga ahí a enseñarle el método correcto.

Si tú también tienes problemas a la hora de usar la tecnología con fluidez, si necesitas llamar a alguien constantemente para que te ayude o si nunca ha tocado un PC o un smartphone, estás de enhorabuena: este artículo es para ti. Si en cambio te desenvuelves bien con la tecnología, quizá quieras pasarle el enlace a un amigo o familiar que tiene problemas con la informática.

Casi todo funciona con cuentas y contraseñas

Para disfrutar de Internet necesitas decir quién eres. Para decir quién eres has de crear una cuenta de usuario allá donde quieras participar. Cada cuenta consta de un nombre y una palabra clave que has de definir y recordar.

Sin esos datos no eres nadie, y por lo tanto te quedas fuera del juego. ¿Tienes problemas para recordar contraseñas? Usa un gestor de contraseñas; los hay que se integran con el navegador web (con “Internet”, por así decirlo).

Hay aplicaciones para hacer lo que quieras

¿Te has preguntado alguna vez si las aplicaciones que usas son las mejores para tus necesidades? Quizá te las haya instalado un amigo o pariente y no las hayas cambiado desde entonces. O hayas pedido ayuda a un tercero.

Hay todo un mundo de aplicaciones allá fuera que te espera con los brazos abiertos. Con ellas puedes resolver problemas cotidianos, hacer de forma más eficaz lo que hacías con tus viejos programas y ampliar horizontes. ¿A qué esperas?

No te asustes, casi nada es irreversible


¿Has sobrescrito o borrado un archivo? ¿Has perdido un correo? ¿Un programa deja de funcionar? Relájate, cuenta hasta diez y piensa esto: casi nada es irreversible cuando se usa un ordenador moderno o un teléfono de última generación.

Los archivos borrados se pueden recuperar, los documentos perdidos o antiguos son recuperables y los programas se pueden arreglar para que funcionen como el primer día. Incluso las memorias USB se pueden reparar con utilidades ad-hoc.

Los programas no se “rompen”

No tengas miedo de presionar con el dedo o hacer clic en una aplicación. Incluso si te pones a teclear y clicar al azar como un loco es difícil que consigas dañar a los programas o hacer algo desastroso con tus datos.

Y es que las aplicaciones de hoy en día no son como las de las películas, sino que están hechas “para tontos”: toleran muy bien las acciones inapropiadas. Y como dije más arriba, nada es irreversible: puedes deshacer casi cualquier metedura de pata.

Hay que leer lo que pone la pantalla

Será porque la letra es demasiado pequeña o que estás cansado, pero ninguna excusa es sostenible cuando se trata de usar una aplicación: si no lees lo que dicen los mensajes, difícilmente llegarás lejos como usuario.

Es cierto, algunos programas están redactados mal, no están traducidos o engañan, pero precisamente por eso debes extremar las precauciones antes de actuar y leer bien lo que te están pidiendo. Recuerda que un programa es un diálogo.

No hagas clic en lo primero que veas

¿Botón en primer plano? Clic. ¿Primer resultado en Google? Clic. Mal hecho: la impulsividad solo trae problemas. Hay publicidades que simulan el aspecto de botones y hay páginas que, a pesar de salir las primeras, no son las que necesitas.

El ordenador no puede sustituir tu cerebro, así que el que debe discernir qué cosa es relevante eres tú. Si no lo haces, podrías pillar un buen virus o caer en alguna estafa.

Si rascas la superficie, encontrarás la respuesta

Si no te aclaras, explora. Por norma general, casi todas las aplicaciones tienen algún tipo de ayuda o instrucciones. Si algo no funciona, vuelve sobre tus pasos y repite la operación.

Los programas no actúan de manera aleatoria: busca patrones, investiga los efectos que tienen los elementos que ves en pantalla, usa el clic derecho del ratón para obtener información. Sea como sea, no te quedes ahí parado.

Hay que configurar antes de usar

Son pocas las aplicaciones que pueden ser usadas de manera satisfactoria desde el principio. Cuanto más complejas e importantes se vuelven, mayor es la necesidad de prepararlas de antemano.

Puedes imaginar este proceso, que en informática se llama “configuración”, como los ajustes que haces a un coche antes de viajar: regular el asiento, orientar los espejos, activar la calefacción, etcétera.

No eres anónimo solo porque no se vea tu cara

Puede que los ordenadores y los móviles te den una sensación de distancia y desconexión del mundo que te rodea; esa sensación de anonimato es falsa. Hoy en día es mucha la actividad que se queda grabada en un ordenador y en Internet.

Muy a menudo se hace por tu bien -por ejemplo, para recomendarte productos y servicios relevantes-, pero a veces causa problemas para tu privacidad. Da por sentado que es posible identificarte y actúa en consecuencia: es bueno para tu reputación.

Pagar a través de Internet es seguro

¿Has visto algo en Amazon y quieres comprarlo? Sería fantástico poder meter monedas en una ranura del PC y pagar de esa forma cualquier cosa, pero eso no es posible. Para comprar algo en Internet has de usar formas de pago electrónicas.

Ahora bien, quizá hayas oído historias terribles acerca de estafas y robos y engaños perpetrados contra honrados ciudadanos. Pero no es para tanto: si sigues estos consejos, comprar en Internet es muy seguro.

Desconfía de noticias increíbles

Internet es la nueva televisión: solo porque algo esté en la red no tienes por qué creértelo. Sé escéptico, desconfía de lo que veas en Facebook, Twitter o la bandeja de entrada de tu cuenta de correo electrónico.

Sobre todo, no divulgues o reenvíes esta clase de información a tus contactos, podrías exponerlos a peligros sin querer. Y sí, eso vale también para WhatsApp y las aplicaciones de mensajería instantánea.

Sé agradecido con quien crea apps o informa

Solo porque algo es gratuito no significa que no haya costado esfuerzo. Detrás de todo lo que ves, incluso de la más simple de las páginas, hay horas y horas de esfuerzo para que tú, usuario y consumidor, disfrutes de aplicaciones y contenidos.

Por desgracia, muchos tienden a devaluar y despreciar aplicaciones y sitios web con excesiva facilidad, y así vemos comentarios destructivos en tiendas de aplicaciones, en YouTube, en los blogs…  Respeta el trabajo ajeno.

Unas palabras finales…

Si te has quedado al menos con los títulos de los consejos me doy por satisfecho. Y si tú que lees esto tienes experiencia y quieres añadir algún consejo a los anteriores, por favor, que nada te retenga.

¿Quieres aprender más? Empieza por estos recursos…

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