¿Existe la adicción a Internet?

Paso conectado a Internet un promedio de quince horas al día. Tengo conexión a Internet en prácticamente todos los dispositivos que uso, excepto la lavadora y la nevera. La conexión me resulta imprescindible tanto para el trabajo como para el ocio.

Pero es que no pasa día sin que aparezcan noticias sobre la adicción a Internet en los medios de todo el mundo. Los expertos son interrogados sin descanso en busca de titulares sensacionalistas. Y los lectores, presas del pánico, corren a darse de baja de las redes sociales y a apagar el router WiFi.

Harto de tanto sensacionalismo, he decidido investigar el tema. Vamos a ver si la llamada “adicción a Internet” existe o si solo es el fruto de la tecnofobia…

¿Qué es la “adicción a Internet”?

La adicción a Internet se define como un uso excesivo de Internet y las nuevas tecnologías asociadas a la Red, un uso que altera significativamente la vida personal y genera problemas psicológicos graves. No existe una definición única de este supuesto trastorno de la conducta.

La frase apareció por primera vez en 1995 como una broma perpetrada por Ivan Goldberg, un médico norteamericano. Conforme el uso de internet crecía, periódicos y televisiones de todo el mundo divulgaron esta expresión al hacerse eco de casos tan sonados como el de un matrimonio que dejó morir a su hija al prestar más atención a Internet que a ella.

En el ámbito clínico, sin embargo, la adicción a Internet no es un trastorno reconocido oficialmente. En el DSM, el manual de diagnóstico usado por psiquiatras y psicoterapeutas en todo el mundo, la adicción a Internet no aparece. Ninguna asociación médica ni organismo competente reconoce la existencia de una “adicción a Internet”.

¿Por qué tanta preocupación y alarma social?

Los casos clínicos en los que el acceso continuado de Internet estaba presente han generado a lo largo de los años una gran inquietud y alarma social, lo que ha llevado a médicos y psicólogos a investigar las causas del fenómeno. Espoleada por el miedo, la opinión pública ha dado por sentada la existencia de la adicción a Internet.

En otros casos, gobiernos muy sensibles hacia las adicciones y con criterios de diagnóstico diferentes, como el de China, han usado la adicción a Internet como pretexto para internar a jóvenes en clínicas de rehabilitación cuyos métodos han sido criticados por su extrema dureza. En Asia, la adicción a Internet se considera ya una emergencia de carácter epidémico.

La entrada de Internet en todas las facetas de nuestra vida, desde el trabajo hasta las relaciones sociales, ha provocado que el uso de la Red sea todavía más extendido, lo que ha intensificado las dudas sobre los efectos del uso continuado de Internet. Uno de los debates más recientes se pregunta si “Internet nos hace más solos“. Y como éstos, otros miles.

Desde que existe como concepto, la “adicción a Internet” se ha convertido también en un negocio para terapeutas y clínicas de desintoxicación, raudas en ofrecer a clientes pudientes y preocupados una solución para lo que ellos perciben como un problema personal que les impide llevar una existencia normal.

Pero cuidado: se confunde consecuencia con causa

La adicción a Internet es un chivo expiatorio para problemas subyacentes. Al estar tan presente en nuestras vidas, es habitual que Internet sea el decorado de un abanico muy amplio de situaciones, como enfermedades mentales previas, problemas psicosociales o médicos y tramas criminales.

Pero se confunde el medio utilizado con problemas pre-existentes.

El medio no tiene la culpa. La responsabilidad no es de Internet como no lo es tampoco de la ropa que llevan las personas cuando beben o fuman en exceso. Por poner un ejemplo, ¿dirías que los coches son peligrosos porque hay algunos locos del volante que han cometido crímenes con ellos? Evidentemente, no.

¿Qué es lo que ocurre realmente cuando se es “adicto a Internet”?

En la mayoría de casos indicados por la prensa, el uso exagerado de Internet era una consecuencia de un problema anterior, y no la causa de las conductas anormales señaladas en las crónicas. Trastornos como la esquizofrenia o la ansiedad generalizada pueden afectar gravemente el equilibrio personal de una persona, llevando a un abuso de Internet.

En otras palabras, quien ya está enfermo usará Internet de una manera enfermiza.

En el caso de las adicciones a videojuegos e Internet en Asia, la fuerte competitividad social y el temor al fracaso hacen que millones de personas recurran a la red como una fuente de distracción y fuga de la realidad, lo que pospone suicidios ligados a los sistemas de honor asiáticos y actos de abandono de uno mismo asociables a la depresión clínica.

Hay que añadir, finalmente, un aspecto económico. La emergencia social que se ha generado alrededor de la “adicción a Internet” ha preocupado a gobiernos e investigadores, quienes han identificado a un buen objetivo para sus proyectos. Pero, una vez pasada la alarma, la inercia ha permanecido. Y es que es difícil admitir que se ha investigado algo que no existe.

Qué hacer si sientes que estás “adicto al Internet”

Para muchas personas, Internet se ha vuelto un artículo de primera necesidad, una herramienta que nos permite trabajar, comunicar y entretenernos. Es posible llevar a cabo una existencia satisfactoria estando conectados las 24 horas del día con el PC y el móvil. Se pueden citar decenas y decenas de consecuencias positivas, como conocer gente nueva o aprender.

Puede ser, sin embargo, que sientas que tu uso de Internet está siendo excesivo, o que personas a tu alrededor te han dicho que pasas demasiado tiempo delante de la pantalla del ordenador. Si es así, que no cunda el pánico: lo más probable es que tu cerebro te esté pidiendo una mayor cantidad de distracciones. Prueba a hacer lo siguiente:

  • Alterna el acceso a Internet con actividades físicas y al aire libre. ¡La variedad es buena!
  • Toma pausas de quince minutos cada 45 minutos de uso del PC, es una cuestión de salud
  • Habla con las personas que te rodean para conocer su opinión sobre lo que sientes
  • Si te sientes adicto, pregúntate si estás pasando por algún momento difícil o estresante
  • En ese caso, considera la opción de hablar con tu psicólogo sobre tus problemas

Desconectar es bueno para tu salud y para tu bolsillo. ¡Disfruta del mundo real!

¿Crees que existe la adicción a Internet?

Sígueme en Twitter: @remoquete

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