Análisis Capitán América: SuperSoldado para DS

Un defensor de bandera

Por todos es sabido que el área de negocio de Marvel es extensísima, tanto que sus personajes más conocidos se han repartido entre varias de las empresas más conocidas de nuestro sector. Activision, por ejemplo, no suelta a Spider-Man, Capcom ha cogido un poco de todo para sus juegos de lucha y Sega se ha encargado de adaptar taquillazos como Iron Man y Thor. Los resultados no han sido muy esperanzadores (es especial para el pobre álter ego de Tony Stark, que lleva dos entregas), pero parece que con el superhéroe más patriota se empieza a ver luz al final del túnel, y no nos referimos a su muerte en la serie de cómicsCivil War. Si la versión de sobremesa está por encima de los títulos de Iron man y Thor,Capitán América: Supersoldado para Nintendo DS tiene poco que decir en medio del inmenso catálogo de una portátil que está a punto de firmar la jubilación. De nuevo estamos ante un juego que sin ser malo del todo resulta difícil de recomendar.La historia, que por motivos comerciales no coincide con la de la película protagonizada por Chris Evans, se desarrolla en una fortaleza alemana en la Segunda Guerra Mundial controlada por los nazis, aunque esto sólo se intuye, ya que apenas se hacen referencias a este respecto. El caso es que la organización Hydra ha dispuesto una serie de armas que impiden la ofensiva estadounidense, así que la misión del Capitán América como defensor de la libertad es infiltrarse en el complejo, desactivarlas y rescatar a los prisioneros tomados por el científico malvado Arnim Zola. Otros enemigos reconocidos del Capitán América también están presentes, como el barón Wolfgang von Strucker y Cráneo Rojo, aunque debemos decir que ninguno de ellos tiene una aparición precisamente estelar. Capitán América: Supersoldado es un juego muy sencillo que combina a partes iguales elbeat ‘em up y las plataformas en unos escenarios llenos de recovecos con los ya imprescindibles elementos coleccionables, que en este caso son archivos, aumentos de salud, mejoras para el escudo del Capitán y trajes, entre otros. De no ser por ellos la vida del cartucho no pasaría de las dos tardes, porque ni siquiera hay otros niveles de dificultad. El único que hay disponible es bastante asequible, pero no se salva de tener momentos terriblemente frustrantes que suelen ser culpa del control.Empecemos por las plataformas. Aunque los gráficos son tridimensionales, el desarrollo es completamente 2D y nos lleva por unos escenarios que parecen un laberinto en el que lo normal es que para ir de una sala a otra haya que pasar por el techo. Ya sabíamos que la arquitectura no era el punto fuerte de los nazis, pero de ahí a llenar todo de puertas cerradas que se abren con un interruptor colocado cuatro salas atrás hay un trecho. Por suerte, el Capitán América es capaz de saltar de una pared a otra y subirse a salientes, aunque su manía de quedarse pegado a todas las superficies nos hará movernos con torpeza algunas circunstancias. Además, el salto no es excesivamente preciso, lo que nos hará caer a un nivel inferior o hacia una trampa electrificada una vez tras otra hasta que le cojamos el punto.

La sensación general es de entretenimiento olvidable, en parte porque las mecánicas de juego y las salas se reutilizan a menudo. Por ejemplo, entre un nivel y otro tendremos que huir de la artillería pesada de Hydra por las cloacas en unas secuencias en las que el Capitán correrá como un loco y nosotros tendremos que saltar para evitar los fosos y recoger medallas. Pues bien, todas son tan parecidas que a veces parecen producto del copy-paste, como las partes de sigilo en la que los enemigos tienen un campo de visión amarillo a loMetal Gear Solid (cando nos descubren se pone en rojo y sale un signo de exclamación) o los ya mencionados juegos de interruptores. Por lo demás, la pantalla inferior se limita a tres minijuegos táctiles para abrir puertas o activar paneles clavaditos a los de Elite Beat Agents y a mostrar los coleccionables recogidos en cada escenario.El combate no está mal, pero tampoco consigue llevar todo el peso del juego. El Capitán América puede repartir combos y lanzar el escudo para derribar a los enemigos lejanos, que pueden ser soldados o, como mucho, robots, aunque hay unos cuantos jefes. Algunos disparan proyectiles que podemos devolver con el escudo, pero esta posición defensiva puede dejarnos vendidos si nos rodean. Como zafarse de ellos puede ser complicado, lo mejor es saltar mucho, agarrar a los que se acerquen e intentar encadenar muchos combos seguidos. De esta forma se llena una barra que nos permite hacer ataques especiales que limpian literalmente la pantalla. Cuidado, porque si nos golpean en medio de la animación veremos el filtro azul característico pero nadie sufrirá daños. Cada vez que la vida llegue a cero (no hay posibilidad de recuperación, salvo cuando se aumenta de forma permanente o se pasa a la siguiente área) tenemos que repetir desde el último punto de control, en ocasiones algo lejos y con escenas que no se pueden pasar. Al final hay peleas que se las traen y que hemos tenido que repetir unas cuantas veces mientras nos preguntábamos por qué no se ha hecho un poco más ágil. Al final se echa en falta más variedad de enemigos, si bien los jefes cumplen razonablemente bien su objetivo.Los gráficos están en consonancia con el resto. El acabado de los fondos es pasable pese a que se abusa de los tonos apagados y de lugares tan poco emocionantes como lo que parecen ser almacenes. Hay otros mejores, como laboratorios y ciudades en ruinas, y sin tener un gran trabajo de texturas consiguen el aprobado. Lo que más llama la atención es que las puertas que el capitán América no puede abrir sean lo único que no tiene pared a los lados, por lo que podría acercarse a la cámara y pasar tranquilamente. Más allá de esto, los personajes se llevan la peor parte. El Capitán se ve más o menos bien en el transcurso del juego porque está enfocado desde lejos, pero en los primeros planos ya es otro cantar. Los rasgos están muy difuminados y algunas animaciones delatan la huelga de polígonos, podría estar más cuidado en este aspecto sin necesidad de ser rompedor. El sonido queda mejor parado gracias a una música que se las apaña para acompañar y unos diálogos bien doblados al inglés, lo cual siempre se agradece en los juegos de Nintendo DS, como Iron Man.El reclamo de un superhéroe de Marvel suple en cierta manera los defectos, pero el caso es que hay muchas opciones mejores en Nintendo DS. Capitán América: Supersoldado no suspende en ninguno de sus apartados, pero la convencionalidad de su desarrollo, la corta duración y un apartado técnico discreto le impiden estar a la altura del protagonista. Con todo, se deja jugar si uno es seguidor de los cómics y no dispone de otra plataforma.

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