[ANALISIS] Deconstrucción del héroe a ritmo Megadeth

Juego de acción en tercera persona con una puesta en escena muy competente. Usa y abusa de la característica principal de su protagonista: es inmortal y puede perder sus miembros con mucha facilidad

Bryce, el protagonista de NeverDead, es un inmortal que pierde brazos y piernas con una facilidad pasmosa. Los pierde cuando le atacan los demonios, y se pasa la mitad del juego buscándolos por el suelo para colocárselos de nuevo, como si fuera un robot. Alrededor de esta característica gira toda la parte de acción de NeverDead que en ocasiones funciona y en otras se vuelve un caos. La historia, la buena puesta en escena y el humor negro salva un juego que en el fondo es demasiado tortuoso –que no difícil- para el jugador.

Sí. Esto pasa a menudo...
Sí. Esto pasa a menudo…

El caos de NeverDead viene dado por múltiples factores. El más importante es el desequilibrio que hay entre los enemigos y el protagonista inmortal. Como el héroe no puede morir (y de hecho no muere nunca), como no hay barra de energía, ni vidas ni nada para hacerte sentir que “puedes perder”, se han inventado unos enemigos que de un golpe te arrancan brazos y piernas.

Sin brazos no puedes disparar, sin piernas no puedes moverte (te arrastras), la cabeza es la última parte controlable y en ese estado estás indefenso delante de los demonios que tratan de comerte. Puedes recoger tus miembros y recolocártelos si saltas o te arrastras por encima. También hay una energía que se recarga sola y que sirve para reconstruirte desde cero como medida de emergencia. Pero tan pronto consigues recomponerte y estás listo para la carga, viene otro demonio y de un bocado te desmonta de nuevo como si fueras un Lego. Así una y otra vez. En todos los niveles, en todas las luchas, a veces hasta el punto de entrar en un bucle repetitivo nada divertido.

NeverDead abusa de este sistema que provoca que te pases más tiempo buscando tus miembros que luchando. El juego está dividido en escenarios de lucha cerrados, y en cada escena hay decenas de enemigos que rodean, te persiguen, te muerden y te cortan en un caos descontrolado. A veces te golpean todos a la vez por culpa (o gracias a) una IA ridícula, lo que provoca que tus miembros exploten en todas direcciones… y otra vez tengas que ir a buscarlos. El respawn de enemigos es exagerado con una clarísima intención de alargar los niveles porque sí.

Los nidos, fuente de demonios, son MUY duros
Los nidos, fuente de demonios, son MUY duros

No sólo puedes morir y renacer, también tendrás que arrancarte los brazos para resolver puzles, o mover la cabeza decapitada para pasar por zonas estrechas. Otras veces debes incendiarte para ver en la oscuridad o cargar tu cuerpo de electricidad para activar mecanismos tales como ascensores y puertas.

Las habilidades de Bryce van más allá de quemarse a lo bonzo o reconstruirse. Hay otras enfocadas a la lucha y se desbloquean según avances. Tendrás que comprarlas con las almas que recoges por los escenarios y potencian cualidades como más poder en la espada, mejor puntería, más maniobrabilidad cuando solo eres una cabeza decapitada, etc. El sistema es muy sencillo pero funciona muy bien, con unas ranuras fijas para colocar tus habilidades. No puedes usar todas las habilidades así que debes ir cambiándolas según avance el juego, o encontrar un sistema equilibrado según tu forma de jugar.

Una buena técnica es enfocar estas habilidades hacia los disparos porque son muy exigentes con el jugador. Tienes dos armas (una en cada brazo) pero también tienes dos mirillas para disparar. El juego te obliga, además, a ser muy preciso apuntando y los enemigos son demasiado duros para la velocidad a la que se acercan a ti. Como no puedes matarlos de lejos al final optarás por usar el arma secundaria: una espada.

http://www.youtube.com/watch?v=Yggp-SEKBEo

La espada de Bryce es desde luego el arma más útil y potente del juego. Se controla con el stick derecho, moviéndolo al estilo Fight Night Champion, de izquierda a derecha, de arriba a abajo, o en diagonal. Este sistema funciona medianamente bien, pero como este tipo de combate es de cerca deberás aceptar que hagas lo que hagas los enemigos siempre terminarán destrozándote.

NeverDead pasa de niveles aburridos a otros con mucho ritmo demasiado a la ligera, lo que resulta en un juego desequilibrado también en su desarrollo. Claro que hay muchos buenos e intensos momentos de acción: Como el nivel del puente que se va destruyendo, la lucha contra un demonio en el interior de su propio estómago, o la huida de un edificio en llamas. Pero no son suficientes para mantener la atención del jugador. Por otro lado, los enemigos finales son también interesantes a pesar de ser fáciles de vencer gracias a nuestra inmortalidad. En niveles muy avanzados del juego se repiten, lo que denota quizá una falta de imaginación, de presupuesto, de tiempo, o de todo a la vez.

Este es Sangría. Un jefe final (feo)
Este es Sangría. Un jefe final (feo)

Por suerte, los muchos problemas y carencias que tiene NeverDead en la parte de acción, se hacen más llevaderos gracias a una puesta en escena más que correcta y a un magnífico héroe. El protagonista es el eje central: un cazador de demonios inmortal pasado de rosca, salido, crápula y aprovechado que parece no importarle nada. Es un personaje tremendamente divertido que se ríe constantemente de su condición “desmontable”. En mitad de la lucha lo oyes gritar “¿Alguien ha visto mi pierna izquierda?” (en inglés) mientras corre a pata coja de aquí para allá, y las constantes cinemáticas y escenas en las que su compañera abusa de su inmortalidad te sacarán más de una carcajada.

Las cinemáticas es lo más destacado de un apartado técnico que tampoco flojea en pantalla. NeverDead se ve bien, los enemigos finales son gigantescos, las animaciones son buenas y los escenarios son destruibles casi al 100% (hay hasta puntos por matar usando el escenario). Destaca la forma en que tiene Bryce de destruirse y reconstruirse que es muy orgánica. El fallo principal es, obviamente, la gran cantidad de enemigos que salen por todos lados porque es muy fácil perder la pista de donde estás o qué está pasando.

Muchas veces “mueres” sin saber qué ha pasado, y la sensación que me ha dado es que el juego tiene problemas en la detección de golpes y disparos. Algunos enemigos son tremendamente duros a veces, y los mismos en otro momento o situación caen con apenas dos disparos. El ejemplo más práctico es el de los nidos de respawn de enemigos, que puedes destruirlos y a veces te costará una eternidad de golpes y disparos, y otras apenas unos segundos. Inexplicable.

Del sonido destacaría la banda sonora compuesta por temas de Megadeth. Si este tipo de música no te gusta (como es mi caso) tus oídos sufrirán bastante.

El humor negro está siempre presente
El humor negro está siempre presente

Juego con buenas ideas pero desequilibrado

Es difícil evaluar NeverDead porque no es un juego malo, tampoco es bueno, ni regular. Tiene muy buenas ideas, la puesta en escena es muy buena, el desarrollo de la historia interesante y el sentido del humor está siempre presente. Estos factores te ayudan a digerir una acción irregular, desequilibrada y, hasta cierto punto, tortuosa. NeverDead es en definitiva un divertido juego de acción pero sólo cuando no hay acción. Incomprensible, ¿verdad?

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