El juego de carreras que llegó tarde

Un escalón por debajo de lo que esperábamos Gran Turismo 5 no recupera el tiempo perdido. Eso sí, estamos ante el juego de coches más suave y jugable de la historia

El gran enemigo de Gran Turismo 5 es Gran Turismo 5. Y se lo ha buscado él solito a base de innumerables retrasos, muchísimas promesas y una montaña de hype como las del mismo Peter Molyneux. No es de extrañar pues que hiciese lo que hiciese Polyphony Digital, por muy perfecto que el juego fuera al final, no iba a estar a la altura de las expectativas.

Que quede claro ya: Gran Turismo 5 no es un juego perfecto. No es el Santo Grial de los juegos automovilísticos y tiene tanta cantidad de aciertos como de errores. Kazunori Yamauchi, creador de GT, quería por encima de todo que su hijo pródigo fuera perfecto, pero no ha podido ser. Es como ese padre que desea para su hijo todo lo mejor, que sea abogado o médico, pero que al final se convierte en analista de videojuegos, para deshonra y desdicha de la familia. Es una profesión digna, y él es feliz, sí, pero no es lo mismo.

El espejo retrovisor es perfecto
El espejo retrovisor es perfecto

Lo importante sin embargo no es examinar al milímetro Gran Turismo 5, ningún juego sale bien parado si se hace esto. Lo importante es ver el total que ofrece el juego, la experiencia global, donde sí que sale bastante mejor. Solo cuando dejamos de pensar en lo que tiene o le falta, empezaremos a disfrutar de todo lo que ofrece GT5. Y tiene muchísimo, creednos.

Antes de jugar sufriremos una tortuosa instalación del juego. A pesar de ser sólo 8 GB lo que se mete en el disco duro de la consola, el proceso se alarga más allá de la media hora. No sólo eso, después viene una configuración inicial, menús de carga, explicaciones varias… En total: desde que insertamos el disco hasta que jugamos por primera vez podemos estar más de una hora sentados sin hacer nada. Tal y como se ha venido leyendo esta semana, efectivamente los procesos de carga son más largos de lo deseado, y bastante habituales. Ya sea para elegir coche, pasar de un menú a otro, o cargar un circuito, la pantalla de carga está siempre presente. Aún es pronto para saber si en un futuro esto se aligerará mediante algún parche, pero actualmente molesto lo es un rato.

El juego se divide básicamente en dos secciones. El Modo GT es la campaña principal, aquella donde empezamos de cero y sin coches, e iremos ganando dinero, subiendo de niveles, adquiriendo más máquinas y compitiendo más duramente. El Modo Arcade se sirve de todo el contenido del juego para disfrutar de partidas rápidas, ya sean carreras sencillas, contrarreloj o un más que olvidable modo Derrapes. Aquí se incluye también el modo dos jugadores a pantalla partida, que da libertad para elegir todo tipo de coches y circuitos, pero que inexplicablemente se auto limita con decisiones que no gustarán a nadie. Por ejemplo, en dos jugadores no hay otros coches en carrera, es un cara a cara, y tampoco deja elegir pistas con lluvia o nieve, ni habrá efectos especiales o de humo. Descaradamente son decisiones tomadas para aliviar el motor de juego.

Nascar, uno de los modos desaprovechados
Nascar, uno de los modos desaprovechados

Esto es lo que más caracteriza a Gran Turismo 5: hay barreras jugables o visuales por todos lados, incomprensibles para el que se sienta delante de la pantalla, pero lógicas desde un punto de vista de desarrollo. ¿Os acordáis cuando prometían carreras con cambios climáticos y de horario? Pues efectivamente así es, y esas perfectas puestas de sol mientras corremos por la Toscana, o los efectos de lluvia y nieve, es algo digno de ver y admirar… pero sólo en los pocos circuitos que lo acepten, claro. Apenas un puñado de circuitos, de entre las decenas que tiene GT5, integran estos cambios en tiempo real, y además ya está todo prefijado. Nunca podemos elegir la hora de la carrera. Nunca podemos elegir el clima. Es algo fijo para cada circuito, por y para siempre.

Por suerte el Modo GT es abrumadoramente extenso, muy ambicioso, y combina el modo offline de toda la vida con aspectos de red social online en una pantalla al estilo ‘Control de Mandos’. Este modo se va abriendo poco a poco a medida que superamos niveles de experiencia, a más nivel mejores competiciones. Los Torneos son variados y originales, y para acceder debemos cumplir una serie de exigencias, como por ejemplo disponer de un tipo de coche fijado, de tracción trasera, clásicos, japoneses, de un año o estilo determinado… Al final el objetivo es hacernos comprar (con el dinero que vamos ganando) el máximo número de vehículos posible.

No sólo eso, la personalización y el ‘tuneo’ es el día a día. Sólo mejorando los coches comprados en concesionario o en el mercado de segunda mano, podremos ganar determinadas carreras, lo que nos exige ganar más para conseguir dinero y así seguir mejorando, en una escalada casi infinita. La Tienda es uno de los apartados con menos cambios de GT, dividido en varias secciones que atienden a motor, transmisión, neumáticos, turbo, etc. A cada coche le compramos sus propias piezas, lógico, y una vez adquiridas no se pueden revender.

En paralelo vemos el Taller, lugar donde además de cambiar pintura y arreglar carrocería, encontramos opciones tan interesante como cambiar el aceite, imprescindible si adquirimos un coche usado, o reforzaremos las estructuras desgastadas. Y ya en el Garaje podremos aplicar los reglajes necesarios para nuestros gustos o retos en pista, las ayudas en este aspecto son muy útiles y la mecánica de Gran Turismo se ha quedado en un acertado punto de equilibrio entre jugabilidad y simulación. Como nota añadida una gran carencia: no hay forma de grabar preconfiguraciones de los cambios, de modo que nos obligan a regularlo todo manualmente a cada circuito (algo imprescindible en niveles avanzados).

Eventos Especiales. Atención a los karts...
Eventos Especiales. Atención a los karts…

Para los más estrategas está el modo B-Spec sirve para dirigir un equipo de pilotos desde boxes. Como si Gran Turismo 5 fuera un Manager automovilístico, elegiremos el piloto y le haremos correr por nosotros, tendrá su energía conforme lo haga mejor o peor, y podemos darle órdenes para adelantar o mantener el ritmo a lo largo de las carreras. Es un modo de juego muy limitado, y parece estar ahí sólo para ganar dinero sin mucho esfuerzo o para disfrutar de carreras virtuales de coches.

Claro que no nos olvidamos de los Eventos Especiales, tales como carreras de Karts, Nascar o Rallies. Quedan disimulados entre el Modo GT y desde luego ni es tan variado ni se han aprovechado tanto como deberían. Los Karts son divertidísimos, pero apenas tenemos un par de circuitos. Lo mismo con el resto de Eventos que en el fondo han quedado en un del todo injusto papel secundario. De haber potenciado este apartado el juego habría ganado en profundidad.

Gran Turismo 5 es más o menos lo que hemos disfrutado desde hace años en anteriores Gran Turismo, y en el fondo ha cambiado poco en el apartado previo a las carreras. Claro que hay un bonito Modo Foto, o que podemos ir regalando coches a nuestros amigos, o consultar la inmensa biblioteca… pero en el fondo, si hemos jugado a otros GT, no veremos muchas sorpresas.

Es en carrera donde el juego exprime su máximo potencial. Hay que ser justos con lo que vamos a ver en pantalla a pesar de contar con graves defectos. Las sombras parpadeantes y de escasa definición, el humo y el polvo creado con tanto realismo que hacen injugables las carreras, la gran cantidad de barreras invisibles que nos encontramos, los espectadores en 2D en circuitos y los gravísimos defectos de aliasing (dientes de sierra) que se ven cuando vamos tras la estela de agua de un rival, no pueden, no deben, empañar el por otro lado gran trabajo hecho en Gran Turismo 5.

La lluvia provoca estragos en los gráficos, por desgracia.
La lluvia provoca estragos en los gráficos, por desgracia.

Es de verdad todo un placer jugar a 1080p con una suavidad constante e impertérrita de 60fps. Es la gran diferencia de Gran Turismo 5 con respecto a otros juegos, y ahí es donde destaca. Conducir en GT es casi igual que conducir en la vida real, en suavidad me refiero, y gracias a un finísimo, perfecto, control sobre el stick analógico la sensación de suavidad aumenta aún más. Todo el juego va suave, fluido, y es algo que se debe tener en cuenta antes de criticar los “inconvenientes” que inevitablemente acompañan este lujo.

Los coches son protagonistas absolutos, perfectamente modelados, por dentro y por fuera. Lástima que no tengamos un control directo sobre la cámara para ver las carreras desde más ángulos. Aunque el motor de físicas funciona muy bien casi siempre, los golpes son del todo irreales, como piedras. Es más, como temíamos, los impactos no afectan a la carrocería de manera real, no se rompen cristales ni faros, ni se pierden ruedas tras chocar a 250 Km/h. De hecho los golpes son bastante cutres. A la mecánica tampoco le afectan los golpes, aunque ya se conoce que esto lo ampliarán mediante una futura actualización, y llegado a este punto el gran trabajo de simulación que hay detrás de GT5 queda empañado por esas limitaciones comentadas antes.

Los circuitos de ciudad son tal que así. Esto es Roma.
Los circuitos de ciudad son tal que así. Esto es Roma.

Y sin embargo el juego sorprende de manera brutal. Los circuitos de ciudades son tan extremadamente reales que llegan a asustar. Madrid es Madrid. Roma es Roma. Cada edificio, kiosco, balcón, parada de bus, papelera… todo está ahí. Es como jugar en las mismas ciudades. Una pena que estas carreras sean las menos numerosas porque había potencial aquí.

Debido a la extraña obligación de estar conectados para jugar bien a Gran Turismo 5, y por culpa de la ingente cantidad de jugadores conectados, el modo online se ve gravemente mermado. Desconexiones, dificultad para entrar en carrera, lag variado… todo es complicado en el modo online. Seguramente veremos potencial cuando podamos jugar con nuestros coches personalizados, pero de momento este modo queda cojo dentro del conjunto. A ver si más adelante…

Buen juego que llega tarde

Gran Turismo 5 llega como mínimo 3 años tarde, y todo lo que ofrece ya está más o menos visto en otros juegos recientes. Eso no quiere decir que estemos ante una decepción, para nada, porque el juego aquí presente es igual de divertido que lo era aquel primero de Playstation. Es gigantesco, lleno de opciones, bastantes circuitos y competiciones, de vida útil casi infinita gracias a un estupendo (pero sencillo) editor de pistas, y lo más importante: está creado con mucho cariño al mundo del motor. No hay mejor juego para el auténtico fan del automóvil, y eso es lo que siempre ha buscado Gran Turismo, ¿o no? 

Olvídalo todo y disfruta
Olvídalo todo y disfruta
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