Estrategia por y para fanáticos de Blizzard

El primer juego de la nueva trilogía nos muestra muchos añadidos pero prácticamente ningún cambio en el corazón del juego.

Han pasado doce años desde que apareció StarCraft y su expansión Brood War. Un juego de estrategia en tiempo real clásico, muy al estilo de Blizzard, pero con varios cambios que fueron absolutamente geniales.

Primero que se le daba una gran importancia a la historia. Segundo, cada bando era diferente y nos obligaba a jugarlo para conocer lo que quedaba de trama y, por último era uno de los pocos juegos del género ambientados en el espacio.

En aquella época, pocos vieron la clara influencia del universo Warhammer 40.000 en cada una de las facciones y es que los Terran eran prácticamente clones de los Marines Espaciales, los Zerg de los Tyranidos y finalmente los Protoss de los Eldar.

El juego se convirtió en un clásico de la estrategia y Blizzard lo dejó ligeramente aparcado. Mientras tanto se centró en la aparición de Warcraft III que ofrecía la misma estrategia, sí, pero con algunas unidades más fuertes llamadas héroes, algo que fue muy criticado por los usuarios. Tanto Warcraft 3 como su expansión, The Frozen Throne sirvió como preludio para el hoy fenómeno, World of Warcraft.

Ambos juegos seguían una mecánica de juego parecida y que había sido implantada en su momento por Command and Conquer o mejor dicho, por Dune 2, el primer juego de estrategia en tiempo real. Blizzard simplemente ofreció un argumento y pulió algunos detalles que hicieron de estos juegos de estrategia algo muy atractivo para los usuarios.

Y desde estos dos últimos juegos han pasado 8. En medio han aparecido compañías que han evolucionado el género, como el caso de Relic, y otras que repitiendo el concepto juego tras juego, han acabado por desaparecer como Ensemble Studios, creadores de Age of Empires.

StarCraft 2: Wings of Liberty tiene mejor argumento, tiene más unidades, tiene mejores gráficos y tiene misiones más variadas. Sin embargo, el corazón del juego, el motor estratégico no ha cambiado absolutamente nada tras 12 años.

Un desarrollo argumental más natural

No vamos a contar nada del argumento de la campaña, sin duda lo mejor de este juego, pero sí os vamos a decir que se trata del primer capítulo de la trilogía de StarCraft 2 y que la campaña tiene 29 misiones centradas en los Terran y en la reaparición de la reina Zerg, Kerrigan.

Una de las mejoras que ha hecho Blizzard en este aspecto con respecto al anterior juego es que el título desarrolla el argumento de una forma mucho más natural, con escenas cinemáticas creadas con el mismo motor del juego un una serie de lugares en donde podemos hablar con otros integrantes del lugar en el que estemos. No es algo nuevo, porque para aquellos que no lo sepan, esto ya lo vimos en su momento con la serie Wing Commander.

Sin embargo, este sistema de conversación también nos servirá para ver una de las más importantes novedades del juego: el sistema de evolución de unidades y tecnología.

Investigación y mercenarios llegan a Starcraft

Hay dos grandes sorpresas para nosotros en este Starcraft 2. La primera es que podemos mejorar nuestras unidades de dos formas posibles. Por un lado podemos aplicar mejoras a cada una de nuestras unidades.

Mejoras de ataque y defensa que serán muy útiles en los momentos más avanzados de la campaña. Esto se hace a través de un lugar que recuerda mucho a la bahía técnica de Scotty en Star Trek, pero que es todo un añadido en Starcraft.

La otra mejora es que tenemos un laboratorio que nos permite escoger mejoras, siempre y cuando en las misiones hayamos hecho unos objetivos secundarios que nos dan acceso a puntos de tecnología Zerg o Protoss, cada una de ellas con diferentes ventajas. Es importante saber que sólo podemos escoger una de las dos opciones en este árbol, ya que la otra opción se bloquea.

No es la única novedad con respecto a las unidades. También podremos contratar mercenarios. Estos son básicamente un escuadrón de unidades de élite que podemos llamar inmediatamente y que en algunas misiones en las que tenemos que ser cuidadosos con los fondos vendrán muy bien.

Más modos, más multijugador

Antes de pasar a lo que es el juego en sí, hay que reconocer que Blizzard quiere que los usuarios disfruten al máximo de StarCraft 2. No sólo es una cuestión de la campaña. Es también conseguir logros en esa campaña mediante la consecución de objetivos, es el hecho de tener retos que nos permiten crear estrategias diferentes según el caso.

Todas estas tienen además desbloqueables, que normalmente son rangos o retratos para el multijugador, modo de juego que ha sido muy potenciado en StarCraft 2 a través de Internet y, concretamente, a través de Battle.net.

Ligas, torneos y un largo etcétera de opciones están disponibles en nuestra pantalla de inicio. En el caso del multijugador, podemos escoger cualquiera de los tres bandos y mediante un sistema de Matchmaking, nos pondremos rápidamente a jugar contra el otro contendiente.

¿Cómo es el sistema estrategia en StarCraft 2? Exactamente igual que StarCraft. Es rápido, es cuestión de coger muchos recursos y rápidamente atacar con la unidad adecuada al enemigo. Las partidas ofrecen diferentes opciones de jugadores y según cuál sea el número de jugadores estas estrategias pueden variar.

Olvidate aquí de hacer complejas estrategias. Como en el primer StarCraft, la cuestión es hacer rápidamente recursos y unidades, aunque sean básicas. Importa mucho más el tamaño de tu ejército y la velocidad de construcción que otra cosa. Por supuesto hay formas de contrarrestarlas, pero si has olvidado este multijugador, desde luego las primeras partidas pueden ser un tanto dolorosas.

Todo esto esto es StarCraft, desde luego, pero nos falta lo más importante. La estrategia.

La estrategia más clásica, pero con misiones originales

Si durante todos estos años habéis estado jugando a los juegos que han seguido la estrategia en tiempo real más clásica, sin novedades y que se han centrado en: recolecta recursos, crea unidades y ataca en tropel, desde luego, StarCraft II: Wings of Liberty es tu juego.

Eso sí, si te has acostumbrado a títulos de Relic o de Creative Assembly, donde la IA es desafiante, donde tienes que tomar decisiones en segundos y en donde hay características como decorados destructibles, es posible que StarCraft 2 te decepcione ligeramente.

Porque aquí no hay mucho más que lo ha sido siempre esta serie de estrategia. Tienes que recolectar minerales y gas vespeno para crear nuevas unidades y edificios. También tienes que construir almacenes, que te permiten a su vez crear más unidades. Como la campaña está centrada sólo en los Terran, pues por supuesto tienes que obviar en la campaña como se juega con los otros bandos.

Eso sí, si juegas en modo multijugador, escaramuza o en los retos, podrás también jugar con Protoss y Zerg y descubrir que la forma de crear unidades, edificios o recolectar recursos, es bastante diferente.

Por supuesto el combate es bastante rápido y pese a que hay unidades mejor para unas cosas que otras, la realidad es que la no limitación del número de estas, como en otros juegos estilo Company of Heroes, se carga estas decisiones tácticas. Por supuesto esto cambia según la dificultad que escojamos, aunque más bien la dificultad cambia la agresividad de la IA, no su facultad para planificar estrategias.

Eso sí, Blizzard ha trabajado muy bien la interfaz y la facilidad de uso. Hasta ahora el hecho de seleccionar y atacar al enemigo era muy sencillo, pero no así la creación de grupos. Esto se ha simplificado tremendamente en StarCraft 2, gracias a una nueva barra que permite crear grupos rápidamente, así como seleccionarlos.

Y, por si no os ha quedado claro, la IA de StarCraft 2 es bastante simple. Según prometió Blizzard, la IA del juego sería reactiva en el modo campaña, es decir, las unidades huirían a replegarse, intentarían rodearnos o incluso nos arrastrarían a una trampa.

Sinceramente, después de jugar más de la mitad de la campaña, aún no hemos visto esto. Si lo vemos, con gusto cambiaré este párrafo. En el caso del multijugador esto cambia evidentemente y es donde una vez controlada una facción disfrutaremos las mejores partidas de StarCraft 2.

Lo mejor de StarCraft 2 es el hecho de que tiene misiones variadas y algunas bastante originales. Por ejemplo, recolectar mineral mientras el planeta sufre problemas con la lava, hará que estemos más atentos a algunos acontecimientos en el juego.

La puesta en escena más espectacular

De lo que si nos hemos quedado asombrados es del aspecto técnico de StarCraft 2. Visualmente es un juego absolutamente espectacular. El detalle de escenarios, de unidades y de efectos visuales es asombroso, así como el doblaje y la banda sonora. Estos dos últimos hacen especialmente épico el juego.

Las unidades son espectaculares y algunos de los edificios ofrecen un detalle tan asombroso que podemos ver como en el caso de las unidades con lanzallamas se mueve el tubo que alimenta el deposito, aunque lo mismo podemos decir de Warhammer 40.000 Dawn of War 2 y precisamente, el juego original tenía como bandos a los Marines, los Tyranidos y los Eldar. Así que las comparativas son irremediables.

Y si bien los decorados son absolutamente increíbles, no son destructibles. Solo lo son las estructuras propias de cada bando. Olvidados de hacer agujeros en edificios o en otros lugares similares. No existe esto en StarCraft 2.

Por último decir que sí, es grandioso gráficamente hablando, pero al precio de un equipo necesario bastante alto. En equipos con menor rendimiento, el juego pierde detalle, aunque eso sí, sigue siendo bastante impresionante.

¿RTS Clásico o anticuado?

Personalmente recuerdo lo mucho que disfrute hace 12 años con StarCraft. Un juego que me hizo amar la estrategia porque incluía novedades en el género, como un argumento sólido, tres razas muy diferentes y la estrategia en tiempo real de aquel momento. Pero han pasado 12 años.

Y hemos visto juegos como Company of Heroes, como Endwar, como los Total War. Títulos que han ido perfilando una nueva generación de estrategia, con decorados destructibles, con comandos por voz y con gráficos espectaculares.

StarCraft 2 es una vuelta a hace 12 años. Ni siquiera a Warcraft 3, porque este último tenía unidades héroes. La IA es poco menos que básica, las unidades son las mismas, pero ampliadas y lo mejor del juego es su argumento, pero claro, la historia no acaba aquí, sino que es una trilogía de juegos.

Si además sumamos que ahora podemos compararlo directamente con Dawn of War 2, cuyos bandos son la inspiración original de Starcraft, al menos así lo vemos nosotros, y con unos gráficos que también quitan el aliento, es irremediable hacer algunos paralelismos..

Lo mejor de este juego es todo lo demás. Muchos modos de juego, el citado argumento, el sistema Battle.net, aunque eso sí, sin LAN. Todo eso da mucho valor a este juego, pero no el core, no el motor estratégico que se antoja anticuado para aquellos que han disfrutado de algunos de los títulos que hemos comentado. Eso sí, los que os gusta StarCraft, los que seguís disfrutando de partidas multijugador del primer juego, agradeceréis la increíble actualización técnica del juego.

Por supuesto eso no quita para que el título sea un superventas o que estemos ante un mejor StarCraft, pero 12 años después, repetimos, estamos ante el mismo juego, sólo que más adornado. Y eso es obviar demasiado tiempo el género de la estrategia y su evolución.

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