Metal Gear Solid: Ground Zeroes te deja con ganas de más

Metal Gear Solid V: Ground Zeroes es un caso extrañísimo dentro del mundo del videojuego. Nacido como prólogo de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain (que en teoría llegará el próximo año 2015), Ground Zeroes es más bien una demo, un avance de lo que está por venir, una prueba de mercado y un calmante para los fans, todo a la vez. Ground Zeroes es un juego en miniatura con una única misión y que además es bastante corta, aunque también trae algunos extras la sensacióne es que puede no ser suficiente. Así pues el mayor problema que tiene este Metal Gear es ¿puede su escasa duración justificar el precio que tiene?

Un buen avance de The Phantom Pain

Hay dos cosas que hace realmente bien este Ground Zeroes: por un lado te deja intuir superficialmente cómo será The Phantom Pain, las mecánicas de juego, el control o incluso por dónde irán los tiros; y por otro lado, cuando lo terminas, te deja con ganas de más, mucho más.

No te lleves a engaños, a pesar de su escaso tamaño este Ground Zeroes es tan Metal Gear como cualquiera. Su creador, Hideo Kojima, vuelve a su particular estilo con un juego lleno de largas cinemáticas, historia indescifrable, y detalles al servicio del fan de la saga. Pero una cosa es cierta, en este juego puedes ver “menos Kojima” y “más videojuego” que en anteriores MGS. Digamos que (¡por fin!) se ha encontrado un buen equilibrio entre el rollo patatero “made in Kojima” y lo que sería un videojuego más tradicional.

Ground Zeroes se ambienta poco después de los hechos sucedidos en el juego Peace Walker. El protagonista es Big Boss y su objetivo infiltrarse en una base militar, localizada en Cuba, para rescatar a un par de niños. Esta es la misión principal que dura unas 2 horas, jugando a un ritmo normal. Una vez terminada desbloquearás el Modo Difícil y otras cinco misiones extra que alargan el juego unas cuantas horas más, dependiendo del interés que le pongas en conseguir más o menos puntuación.

Lo primero que impresiona de Ground Zeroes es el mapa donde se desarrolla todo, mucho más abierto y enfocado al juego libre. Se trata de un campo de prisioneros, lleno de soldados y equipamiento militar, con varios edificios y barracones. Todo es accesible desde el primer momento y puedes establecer tu estrategia como mejor te convenga. Esa libertad, más cercana el estilo sandbox, es la primera gran novedad de éste juego y el próximo The Phantom Pain.

Por suerte, esa libertad no es descontrolada, y los objetivos están siempre claros. Snake tiene un dispositivo para ver el mapa, marcar posiciones o ver a los soldados enemigos (siempre y cuando los haya marcado con los prismáticos para seguirles el movimiento). Es cierto que hay una serie de concesiones a la jugabilidad y que atentan con ese realismo que, por otro lado, el juego intenta vendernos. Pero esto es Metal Gear y se perdona.

Lo que de verdad importa es lo mucho que ha mejorado la jugabilidad de Metal Gear, siendo ahora más fácil jugar sin que se resienta el resto del juego. A la accesibilidad del mapa o poder ver a tus enemigos, se suma lo fácil que es por ejemplo subirse a todo tipo de vehículos y usarlos a tu favor. O lo bien que funciona el nuevo sistema de inventario y acceso a armas. Lo suave que son las transiciones entre tumbado, agachado, andar, correr y ocultarte (Snake tiene ahora de verdad reflejos felinos). Lo bien que funciona generalmente la IA del enemigo, con situaciones de alerta creíbles y comportamientos correctos. Estos son solo algunos ejemplos de las cosas que hace bien Ground Zeroes.

Ágil al control

Como apuntaba, una gran novedad es lo bien que funciona el control, totalmente fluido y de respuesta instantánea. Big Boss se mueve fantásticamente bien y obedece los comandos del mando sin retraso. Puede parecer una tontería pero así da gusto jugar.

Los movimientos de Snake también se han adelgazado, se ha quitado de aquí y de allá, eliminado el sistema de camuflaje, simplificando algunas acciones y haciendo el juego más accesible sin quitar la esencia Metal Gear Solid.

En la parte más negativa, me ha molestado un poco el sistema de cobertura detrás de paredes, demasiado automático y sin botón específico para “pegarse” a las superficies. En la parte más positiva, el sistema de apuntado con armas funciona tremendamente bien.

Excelente rendimiento del motor gráfico Fox Engine

Mucho esperábamos de la parte gráfica de Ground Zeroes, primer juego que integra el nuevo motor gráfico Fox Engine. Y lo cierto es que el resultado es muy impresionante. Fox Engine funciona perfecto, con una tasa de frames por segundo altísima (rondando los 60fps en todo momento en la Nueva Generación), y un detalle muy alto en personajes y texturas.

El mapa se carga del tirón y una vez en la aventura ya no hay ningún tipo de cortes. La iluminación es muy realista, y especialmente notable en la Misión Principal que sucede de noche y lloviendo. Las animaciones son muy buenas en todo momento y el modelado de objetos es excelente.

Es cierto que en algunos momentos se ven las flaquezas del motor Fox. Da la impresión de que se es una tecnología pensada para conseguir el mayor rendimiento posible, aunque sea a costa de reducir el espectáculo visual. Por eso a veces se ve alguna esquina mal puesta aquí o allá, o algún objeto con menos polígonos de lo que esperas, pero son cosas puntuales.

Conclusión

Ground Zeroes no es un juego completo pero huele, se comporta y tiene forma de juego completo. Y además, todo lo hace muy bien, incluso te deja con el corazón en un puño después de ver ese espectacular final.

Sí, aun siendo esto un avance de lo que será de verdad Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, lo cierto es que la impresión general es que todo va en buena dirección. Por eso se puede decir que Ground Zeroes ha conseguido con éxito lo que buscaba, y ahora será muy difícil aguantar todo un año para poder jugar al juego final.

Puntuación: 8

Disponible en: Xbox One, Xbox 360, PS3 y PS4

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