Mis buenos propósitos para 2014 en Facebook, Twitter y otras redes sociales

El año 2014 ya está aquí. Y tras hacer el habitual recuento de cosas buenas y malas que ha tenido el 2013, llega el momento de marcarnos una serie de buenos propósitos de cara al año siguiente. En este caso, relacionados con el modo en el que nos comportamos en redes sociales.

El año pasado, Fabrizio publicó sus 10 buenos propósitos informáticos para el nuevo año, que incluían acciones como usar un gestor de contraseñas o aprender a programar en serio. Este año soy yo el que he decidido marcarme 10 buenos propósitos para redes sociales. Me va a costar dejar de hacer según qué, pero ahí van:

1. Dejar de hacer fotos a todo lo que desayuno, como o ceno

Por alguna extraña razón, nos encanta compartir con el resto del mundo todo aquello que nos disponemos a ingerir. Bueno, todo no, porque sólo compartimos aquellos platos que van a suscitar la envidia de nuestros amigos. Y si puede ser en un lugar idílico como una cama balinesa o una recóndita cala de la Costa Brava, mejor que mejor. El tema es que ya van varios amigos que me dicen que les molesta, que les da rabia o que voy “de guais”.

Este año me propongo dejar de hacerlo, o al menos empezar a compartir alguna que otra foto de los bocatas de pan de molde con chopped de aceitunas que me hago para merendar.

2. Dejar de enviar invitaciones a juegos

Déjame en paz, Alberto” “Como vuelva a recibir una invitación más a Candy Crush, te bloqueo” “En breve tendrás noticias de mi abogado”… Son señales inequívocas de que empiezo a tener un problema con el tema de los juegos de Facebook.

Este año me propongo dos cosas: dejar de probar todos y cada uno de los juegos que salen y dos y no enviar invitaciones masivas a todos mis contactos. O lo logro o me quedo sin amigos en seis meses.

3. Dejar de pedir y empezar a ofrecer

Me he dado cuenta de que los seres humanos, yo el primero, somos muy de pedir favores en redes sociales. Yo siempre estoy pidiendo: “Necesito que me votéis para ganar una vaporetta” “¿Alguno de mis fantásticos followers conoce un lampista que no cobre nada?” “Por favor, necesito un disfraz de Chicho Terremoto para YA”… Pero rara vez ofrecemos algo.

Este año me propongo dejar de abusar tanto de mis contactos pidiéndoles cosas a todas horas y empezar a ofrecer desinteresadamente. A ver qué tal.

4. Dejar de usar hashtags eternos y sin sentido

Al principio fue sólo uno, en Twitter, para hacer la gracia. Luego empecé a poner dos por tuit. Luego vino Facebook con sus hashtags (#) y empecé a poner hasta cinco por post, a cada cuál más inútil. Pero con Instagram el asunto se me ha ido de las manos y tengo que pararlo de algún modo.

Este año me propongo empezar a usar los hashtags con cabeza y con el fin para el que fueron creados: para agrupar temáticas e identificar asuntos candentes, no para llenar de morralla el timeline de mis conocidos.

5. Dejar de publicar cuántos kilómetros hago corriendo

Ay si Filípides levantara la cabeza y viera que hoy en día la gente no corre para anunciar la victoria de su ejército, sino para restregar por las narices de todos sus amigos su gloriosa sesión de running o su última participación en la carrera popular del barrio.

Ya sea a través de Facebook, de Twitter o de apps como Runstatic, lo cierto es que si no compartes tu esfuerzo parece como si no hubieras hecho nada. Pero me consta que hay amigos míos a los que les irrita. Y mucho.

Este año me propongo empezar a correr por mí mismo y no compartir con todo el mundo si estoy haciendo abdominales, corriendo por el parque o escalando una montaña. ¡No les interesa!

6. Dejar de publicar fotos de mi perro y/o bebé

Mi perro es el más guapo del mundo, se mire por donde se mire. E imagino que lo mismo deben pensar todos los padres, sea o no sea verdad. Pero eso no me da derecho a atormentar día y noche a mis contactos con fotos suyas mientras juega a la pelota, me pide un premio o duerme acurrucado en su/nuestra cama. La red está infestada de fotos de gatos, perros y bebés, y yo soy en parte culpable.

Este año me propongo moderarme a la hora de subir fotos de mi perro y colgarlas sólo cuando haga algo extraordinario como ganarme al FIFA o aprender a mear en el bidé.

7. Dejar de invitar masivamente a todos los eventos a mis amigos de Facebook

No puedo evitarlo. Siempre pienso que los eventos que a mí me parecen interesantes y a los que tengo intención de ir también lo serán para toda mi lista de amigos, sin importar su edad, sexo e intereses. Lo extraño del caso es que nunca nadie acepta mis invitaciones, por lo que quizá estoy equivocado.

Este año me propongo seleccionar muy bien a quién invito a según qué eventos y tratar de personalizar las invitaciones, en vez de enviarlas de manera masiva.

8. Dejar de buscar el estrellato en Twitter

Twitter es un área de servicio para el ego, ya que cualquiera puede tener su segundo de gloria tras escribir un tuit ingenioso a raíz de un trending topic. Yo mismo no descanso en mi búsqueda por el reconocimiento de la red y ando como loco para que algún tronista de MHYV me retuitee y mi contador de followers suba sin parar. Todavía recuerdo el día en que Rafa Mora lo hizo:

Este año me propongo abandonar el círculo vicioso del ego en Twitter y volver a disfrutar de lo bonito que tiene esta red social: compartir y conversar sobre lo que me gusta con gente de todo el mundo.

9. Dejar de hacer check-in en todas partes

Cuando empecé a usar FourSquare todo eran risas. E incluso piques sanos con los amigotes para ver quién era el alcalde del bar de abajo o de los lavabos de la estación de tren. Pero poco a poco la cosa ha ido degenerando: hago check-in antes de llegar al sitio “por si acaso”, si voy a un sitio y no puedo entrar porque está lleno hago check-in igualmente (“¡Ahhh! Estar, he estado”) y, lo peor de todo, he creado un lugar para mi casa y le he llamado Alberto’s place.

Este año me propongo ser más comedido con los check-in, eliminar Alberto’s place y dejar de hacer cutrerías como las mencionadas antes sólo para conseguir unos puntos extra que, atención, no sirven para nada.

10. Empezar a usar Google+

Y para el final, el más difícil. No entiendo por qué cuando la gente cuelga algo en Google+ se oye hasta cibereco: se trata de una red social fantástica, conectada con todos los servicios de Google y con un servicio de videochat, Hangouts, que le da mil patadas al resto. Además, es bonita, colorida y mejora constantemente. El caso es que todo el mundo tiene cuenta porque Google te obliga a ello, pero nadie lo usa.

Este año me propongo empezar a usar Google + y sacarle todo el partido que pueda, aunque para ello tenga que coaccionar a mis contactos de Facebook para que se pasen a G+, amenazándoles con publicar constantemente posts de lo que como, de mi perro en pijama o de mi carrerita vespertina.

¿Cuáles de estos propósitos de año nuevo compartes? ¿Se te ocurren más?

Sígueme en Twitter: @Cifu (ya estaba incumpliendo el punto 8, gracias a @josemartine)

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