Chatea con cabeza

El chat en sus diversas variantes es una de las actividades favoritas de los internautas. Puede ser a la vieja usanza, con mIRC, con un programa de mensajería instantánea como Windows Live Messenger o a través de una red social como Facebook, por nombrar algunas posibilidades.

Sea cual sea el método que hayas elegido, hay una serie de precauciones que es mejor tener presentes para evitar incidentes desagradables. Aún a riesgo de que muchas de ellas resulten obvias, nunca está de más repasarlas.

¿Te conozco?

Con frecuencia te encontrarás hablando con personas que no conoces. Es posible que incluso te añadan al programa de mensajería completos desconocidos.

Seguro que ya te dijeron alguna vez que no hablaras con desconocidos cuando eras pequeño. Si bien es cierto que no es peligroso de por sí, puedes perder el tiempo o pasar un mal rato por permitir el acceso a cualquier persona.

Para comprobar la identidad de una persona que te añade a Messenger tienes varias opciones. La más obvia: visitar su perfil. Con suerte habrá suficiente información allí para que sepas si conoces de antemano a esa persona o no. Otras alternativas pasan por preguntar a tus conocidos, googlear o utilizar un servicio especializado en la búsqueda de personas como Pipl.

En cualquier caso la elección es tuya. Siempre podrás bloquearles más tarde, una vez hayas descubierto quién es y por qué te ha añadido.

Controla lo que compartes

Esta regla es básica y se aplica en muchos ámbitos y no sólo en el chat. Por ejemplo, hace un tiempo veíamos la importancia de la privacidad en Facebook e incluso en las redes P2P como eMule. Los programas de mensajería no son una excepción, y debes controlar la información que se puede obtener de ti a través de ellos.

Algunos ejemplos de información personal son los siguientes:

  • Información personal en tu nick o en tu mensaje de estado.
  • Fotografía en tu imagen para mostrar.
  • Datos personales como ciudad de procedencia, centro de estudios, edad, oficio, fotografía o listas de amigos, desde tu perfil.
  • Gustos personales, vivencias e infinidad de datos personales a través de las publicaciones en el blog de tu Espacio Live.
  • Horario en que te encuentras chateando, así como cuándo estás ausente o no (si tienes activado el cambio automático a ausente tras inactividad).

Esta información puede ser accesible (si la rellenaste, claro) por aquellas personas a las que has permitido el acceso, de modo que es mejor que pienses un poco qué has revelado y si alguien podría utilizar esa información en tu contra. Como recomendación general, si no es estrictamente necesario, mejor omítelo.

Otro dato a tener en cuenta es que googleando tu dirección de correo, es posible que se vean expuestas tus intervenciones en algunos foros de Internet, de donde se podrán sacar más conclusiones acerca de tus gustos y actividades.

La solución en este caso se divide en dos frentes. Primero, nunca dejar expuesta ninguna información personal especialmente delicada. Segundo, tomarse unos cinco minutos en configurar los permisos de privacidad en aquellos lugares donde hayamos rellenado un perfil (Facebook, Live, etc.)

No te creo

Una regla bastante obvia es no ser demasiado crédulo. Ya hemos visto que es posible conseguir información sobre ti con relativa facilidad, por lo que no debes dejar que alguien con algo de inventiva cree una historia moderadamente creíble con la que engañarte.

Por ejemplo, supongamos que participas en un foro de un juego de ordenador, y cierto día te añade alguien al Messenger y te dice que forma parte del soporte técnico de dicho juego. Seguramente no tardará demasiado en pedirte el número de serie del juego para algún tipo de comprobación. Por supuesto, es un burdo timo, pero puede resultar moderadamente creíble si no prestas atención.

Así pues, mantén los ojos bien abiertos con aquellas personas que no conoces, que conoces poco, o que conoces y no son demasiado de fiar. Cuando suceda algo raro, pregúntate ¿Qué está pasando? ¿Por qué? ¿Puedo comprobar lo que me está contando?

El envío de archivos

También debes ser especialmente incrédulo en cuanto a la transferencia de archivos. En caso de duda, nunca aceptes un archivo sospechoso procedente de alguien que no es de fiar. De igual modo, incluso tus mejores amigos pueden resultar infectados por virus que envían mensajes a todos sus contactos con enlaces a archivos infectados.

Una vez más, deberás apelar al sentido común. ¿Uno de tus amigos te dice que visites sus fotografías, pero cuando le hablas no contesta? ¿Alguien te dice algo en swahili y un enlace después? ¿Tu abuela de 70 años te dice que mires unas fotos que “molan” en formato EXE subidas a Internet? No parece demasiado creíble.

Para este supuesto está bien contar con un buen antivirus, aunque el sentido común será tu mejor aliado.

Citas a ciegas

Este tema es tan amplio y serio que daría para escribir largo y tendido, si bien se puede resumir en una simple frase: Nunca quedes con alguien que no conoces.

Recomendaciones generales

  • Utilizar el sentido común y no dar nada por supuesto.
  • Desconfiar de aquellas personas que no conoces bien.
  • Controlar la información personal que compartes en Internet.
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