Cómo grabé mi primera demo de música

Si tocas un instrumento, cantas, compones y haces arreglos, solo la pereza y el perfeccionismo pueden impedirte grabar una demo de tu música. Todas las herramientas que necesitas están a tu alcance.

En realidad, es imposible huir de la música. Si forma parte de tu destino, tarde o temprano te atrapará y te llevará adonde desee. Mírame a mí, por ejemplo. Tenía desde hacía largo tiempo tantas canciones en mi Mac, prácticamente listas para convertirlas en recuerdos imperecederos. Pero seguí posponiendo ese momento, todavía no me había dado cuenta de que, por su propia naturaleza, era inevitable.

Las excusas que rápidamente me venían a la mente cada vez que mi voz interior me incitaba a actuar eran siempre las mismas.

Excusa número uno: ¿Pero es que estás loco? ¡A tus temas les falta muchísimo trabajo para estar listos! La pista de batería no convence, el acorde semidisminuido quizás no sea el correcto, y además la última estrofa del estribillo parece estar de más. Pero en el fondo, ninguno de estos motivos es realmente válido.

Excusa número dos: Supongamos por un momento que los temas están terminados. ¿Tienes idea de cuánto tiempo requiere hacer toda la grabación? Afinar todos los instrumentos, ubicar el micrófono, preparar el secuenciador, armar la estructura de cada canción, seleccionar el sonido del sintetizador y crear la base de batería, para después grabar versión tras versión, pulirlas y finalmente elegir qué solo de voz utilizar de entre los 30 que grabaste… ¡Una vida no te alcanzaría!

Pero un domingo por la mañana, la música se cansó de mis excusas y decidió que los temas estaban listos y que había tiempo más que suficiente. Por lo que yo no tuve otra opción más que obedecer. He aquí todos los detalles de lo que sucedió a continuación, después del primer café de la mañana.

Preparados, listos… ¡Ya!

Cuando llega el momento de sacar la música del olvido para ofrecerla al mundo, te sientes repentinamente muy relajado. Los personajes legendarios que forma parte del imaginario de todo fanático del rock, comienzan a abrirse paso por tu mente, finalmente libres y cargados de ideas.

Mientras conectas el micrófono a la tarjeta de sonido y enciendes tu Mac, puedes observar claramente a tu derecha a John Lennon pidiéndole un cigarrillo a Kurt Cobain, o a Jimi Hendrix a tu izquierda, afinando absorto su Stratocaster blanca, e incluso Janis Joplin disfruta el momento tomando largos tragos de ginebra como si fuera agua de grifo. En conclusión, grandes emociones y una excelente compañía.

El secuenciador

Después de haber realizado todas las conexiones necesarias, elegí el secuenciador, verdadero corazón de toda la operación. He probado muchos a lo largo de los años, incluyendo Logic y Cubase, pero ninguno me pareció tan bueno como Ableton Live y su insuperable flexibilidad.

Mi decisión era evidente, aunque por un momento me sentí tentado por un hacer una sesión con GarageBand para iPad. Lo había probado un poco y me había dejado muy satisfecho, pero al pensar en la etapa de edición durante la post producción, consideré que mi ordenador me brindaría mucha más libertad.

Cuerdas de acero y cuerdas digitales: el sampler

Fase dos: Examinar los instrumentos (reales y virtuales) que tenía y los que faltaban.

Al poco tiempo, estaba sonando una Gibson Nightawk Standard (una guitarra excelente e injustamente despreciada a causa de su silueta demasiado similar a la de su hermana mayor, la inmortal Les Pauls), una Cort electroacústica y un viejo bajo Eko, imitación de un Precision.

Por supuesto, todavía no tenía una sección de cuerdas, aunque finalmente utilizaría una en tres temas diferentes (entre los cuales una balada muy melosa). Le pedí prestado a un amigo un controlador MIDI (un viejo Oxygen 20 de M-Audio, pequeño pero eficiente) y traté de elegir los mejores violonchelos que tenía disponible en mi colección. Estaban los de Kontakt, el sampler de Native Instruments. No es el más fácil de usar, pero puedes modificar prácticamente cualquier parámetro y obtener el sonido propio de una verdadera orquesta. Vale la pena pasar un tiempo investigándolo.

Los sintetizadores

Ahora que tenía un controlador MIDI, decidí también darme el lujo de agregar un sintetizador a mis arreglos. Para no complicarme la vida, preferí usar solamente Reason, que acompaña a Ableton Live desde hace años, y SampleWiz para iPad, que ofrece tres modalidades de muestreo muy convincentes (especialmente si utilizas un micrófono externo conectado a la tablet).

Nunca me arrepentí de esta decisión, a pesar de que también estaba renunciando a mi amado B4 II (un emulador de Hammond B3) y al poderoso Massive (que por la atmósfera que crea es imprescindible, junto al viejo y querido Absynth), así como al emulador de Minimoog.

Baterías virtuales

Al momento de seleccionar una batería virtual tenía ciertas dudas. Ya había conseguido una copia de Battery, creado por Native Instruments, pero cada vez que me ponía a trabajar con él perdía la paciencia rápidamente. Mi repentina prisa exigía un programa más accesible. Otra opción era Hydrogen, gratuito y con 1 GB de excelentes samples, pero sus sonidos no era los adecuados para mi proyecto.

Una simple llamada a Cristiano, mi amigo músico, y tenía la solución: EZDrummer. La librería de sonidos es una de las mejores del mercado y el funcionamiento no podría ser más intuitivo. Además, dispone de varios conjuntos de percusión para elegir, tocados por diferentes bateristas. Justo lo que estaba buscando. Lo compras y lo descargas en un segundo.

Emuladores de efectos y de amplificadores para las guitarras

Tenía dos opciones para la guitarra y los bajos: grabar el sonido de los amplificadores con un micrófono o usar los emuladores digitales de amplis, cajas, efectos y cabezales. Teniendo en cuenta que, en mi casa, el silencio es una misión imposible, el micrófono no era una opción válida.

Junto a mis brillantes progresiones armónicas y mis increíbles solos, habría grabado el bullicio de los chicos del equipo de fútbol de barrio mientras se entrenan, el ladrido de los perros del vecino y también el teléfono sonando, que siempre está de más. Entonces: Los emuladores. Tengo preparado Guitar Rig para la distorsión de la guitarra, Amplitube para los sonidos más delicados y Ampeg SVX para el bajo.

¡Sí! ¡Estoy grabando!

Finalmente, está todo listo. Además, para modificar la voz utilizo los complementos de Ableton Live y nada más. Un pequeño toque de EQ, algo de compresión y un efecto eco generoso hacen que mi voz parezca casi excelente. Sólo debo empezar a trabajar. Pero, al mirar a un costado, me encontré con George Martin, el legendario “quinto Beatle”, que me observaba con una sonrisa. “¿Te hace falta ayuda?”, me dice. “Por supuesto que sí”, respondo. Pero no hagamos mucho ruido, que Janis Joplin se acaba de dormir…

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