En los iconos, el tamaño importa

Windows XP tiene ya sus añitos y eso se nota, por ejemplo, en el Escritorio. Seguramente reconozcas la imagen de la izquierda: se trata del aspecto normal de los iconos de Windows. Está tan visto y tan repetido, que ya resulta casi hasta aburrido. ¿Te gustaría cambiarlo?

No nos estamos refiriendo a complicados -o no- programas para cambiar la apariencia de Windows, kits de lavado de cara y ni tan siquiera a packs de iconos con extravagantes diseños, sino a una simple configuración de Windows que te puede ayudar a sentirte más a gusto visualmente hablando.

Lo que vamos a hacer es algo tan nimio como aumentar el tamaño de los iconos de Windows, para que se asemeje más al que vemos, por ejemplo, en Windows Vista. Este tamaño es mucho más cómodo si tenemos una pantalla de un buen puñado de pulgadas o, por qué no, si no andamos muy allá de vista.

Windows ya trae de fábrica la opción de mostrar los iconos más grandes, solo hay que ir a las propiedades de pantalla (clic derecho en el Escritorio) pestaña Apariencia, botón Efectos, y marcar “Usar iconos grandes”.

Con esta modificación, los iconos (no solo los del Escritorio, sino los de cualquier carpeta) pasarán a mostrarse en vez de al tamaño normal de 32 píxels, a 48, un 50% más.

Pero si eres muy sibarita, puedes toquetear el resultado final un poco más. En la misma ventana que hemos nombrado antes, en vez de pulsar sobre Efectos, pulsa sobre Avanzado. Los que hayan usado Windows desde hace unos años, recordarán esa ventana casi con nostalgia, y es que en la actualidad está un poco en desuso. Sin embargo, algunos de sus parámetros siguen alterando el aspecto. Por ejemplo, el color de fondo, o el tamaño de los iconos.

El tamaño de los iconos se configura mediante el parámetro “icono” (lógico, ¿verdad?) No conviene introducir cualquier valor, ya que los iconos vienen preparados para verse correctamente a diferentes tamaños como 16, 32 o 48.

Además, si no te gusta la fuente con la que se muestran, también la puedas cambiar, al igual que su tamaño.

Con el espaciado horizontal y vertical de los iconos, configuramos la distancia a la que estarán unos iconos de otros. A mí personalmente no me agrada lo “apretados” que se quedan si tan solo marcamos la opción de usar iconos grandes, por lo que lo suelo aumentar, por ejemplo, a unos 50 píxels. Hay que tener muy presente que los cambios no se muestran de inmediato, hay que volver a iniciar sesión o reiniciar para verlos aplicados.

Ya para terminar esta personalización manual, casi de la vieja escuela, no nos podemos olvidar de cambiar el color de fondo del recuadro de texto de cada icono. Esto se logra cambiando el color del elemento “Escritorio” de la lista. Tranquilo, no te cambiará tu bonito fondo, si tienes una imagen.

La verdad es que, en un Windows normal y corriente, no hay recuadro que valga, puesto que las etiquetas de los iconos se muestran sobre fondo transparente, con una ligera sombra. Pero si no te gustan, pues ¡a la basura con las sombras!

Las puedes desactivar desde el Panel de Control, Sistema, pestaña Avanzado, Opciones de Rendimiento y desmarcando aquí la opción “usar sombras para las etiquetas de los iconos del Escritorio”.

Y bien bonito que queda, ¡oiga!

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