Entrevista con Asier Arranz, autor de NiiMe y PyNoki

En España, no sólo las grandes compañías se atreven a innovar. Cada vez más emprendedores jóvenes y con poca experiencia en el mundo de los negocios se lanzan a la palestra del I+D. Es el caso de Asier Arranz, un joven ingeniero de telecomunicaciones que ha creado su propia empresa de software, Nebutek.

Asier Arranz

Las múltiples inquietudes de Asier, que abarcan campos tan complejos como la robótica o las neurociencias, se han trasladado a sus productos. NiiMe, su primer programa, aprovecha los sensores de movimiento (o acelerómetros) de los móviles Symbian para interactuar con otros dispositivos a través de Bluetooth. También hay versión para Android, llamada Nebudroid.

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Así el móvil se convierte en una suerte de varita mágica, un WiiMote universal con el cual se puede hacer de todo, desde mover un brazo mecánico hasta conducir un coche en un videojuego. Intrigado por la originalidad de sus programas, aproveché su presencia en la feria CeBIT para entrevistarle.

Asier Arranz me acoge en su pequeño stand del pabellón tres, ocupado en buena medida por empresas españolas. Mientras espera que le activen la conexión a Internet, accede con entusiasmo a contestar algunas de mis preguntas. Le pido, ante todo, que se presente a los lectores de Onsoftware.

Asier: Empecé con el tema de las aplicaciones hace un par de años, en 2008. Me gustaba programar en Python y empecé a meterme en el mundo de los móviles. Vi también que Nokia estrenaba un móvil con acelerómetros, el N95, así que hice un programa para mí, en plan experimental, para mover un poco el puntero del ratón. Me dio por publicarlo y a la gente le gustó mucho; entonces lo amplié con más posibilidades. Lo publiqué como Proyecto NiiMe porque justo quedaban dos o tres días para que acabara el plazo de un concurso, el Mobile Rules de Nokia. Junté la documentación a última hora y lo presenté a ver qué pasaba: quedó finalista.

Fabrizio: Empezó como un juego, pues. No había nada parecido a lo que querías hacer.

A: Exacto, no había nada parecido. Me puse a buscar, alguien habrá hecho algo parecido, pensé; pero no, nadie había relacionado el móvil con el ordenador como si fuese un ratón. [NiiMe] tuvo más de 300.000 descargas.

De repente, Asier recibe una llamada al móvil. Tras colgar, me explica que le visitará un representante del Gobierno Vasco, interesado en sus servicios. Asier, que se ha formado en la Universidad de Deusto, recibió el apoyo decisivo de ésta para llevar adelante su proyecto, pero los donativos de particulares también tuvieron su papel motivador:

A: [NiiMe] le gustó bastante a la gente, y que fuera software libre ayudó a que se expandiese un poco. Recibí bastantes donaciones, 400 euros en un par de días, casi todos desde el extranjero. Eso sí, pasados dos días hubo bajón exponencial. La mayoría de donaciones vino de Italia y –curiosamente- Israel; de España, casi nada.

Pasado un tiempo, Asier participó con un nuevo programa, PyNoki, en el 4º concurso de mashups convocado por Open Movilforum, la incubadora de proyectos de Movistar. PyNoki es un framework que permite al móvil recoger datos desde la cámara, micrófono y sensores, enviarlos a un servidor y ejecutar acciones dependiendo de la respuesta de este último.

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Las posibilidades son casi infinitas. Uno de los usos imaginados por Asier es la asistencia a personas con movilidad reducida: en caso de caída, por ejemplo, puede sacar una foto y enviarla a un número de teléfono concreto dependiendo de la hora del día, o hacer una llamada.

F: Y ahora estás con Nebudroid.

A: Nebudroid es el último que hice. Cuando supe que iba a salir Android, me dije: “Vamos a hacer NiiMe para Android antes de que lo haga otro”.

F: Luego abriste la empresa.

A: Sí, fue lanzar Nebudroid y a los veinte días creé la empresa. Lo tenía en mente desde hace tiempo, quería montarla para seguir con mis desarrollos tecnológicos. Casualmente, la Universidad de Deusto, en la que estoy, había creado un vivero de empresas. Ya tenía pensado crearla por mi cuenta, pero ellos dijeron que querían tener un poco de relación interna con líneas de investigación…

F: El concurso ayudó, imagino.

A: Sí, habían visto un poco lo que hacía. Nos dejaron un local muy pequeñito, de unos doce metros.  Estamos como empresa desde Septiembre.

F: ¿Cómo te ves en el futuro? ¿Qué tipo de productos desarrollarías?

A: Lo que más me gustaría sería hacer productos propios, bastante innovadores, que todo fuera I+D. Pero eso da poco dinero, a no ser que tengas el respaldo de una empresa, una universidad o un centro tecnológico…

Mientras estamos sentados, saca un casco de Emotiv, una interfaz cerebro-ordenador con la cual es posible controlar videojuegos gracias a las señales eléctricas del cerebro; ya está estudiando sus posibilidades y preparando programas compatibles con él. Después, me describe otro proyecto en el que móviles antiguos, dotados de Java y Bluetooth, sirven como balizas radio para que un coche entre en un garaje.

F: Más allá de los juegos, ¿puede haber un uso en la industria para tus aplicaciones?

A: Sí. En la Bienal Española de la Máquina-Herramienta hice una demostración tecnológica con un péndulo de Charpy, que es un aparato que se utiliza para comprobar la resistencia de las piezas.

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Giraba el móvil en un ángulo concreto y el péndulo copiaba esa inclinación; luego pulsabas un botón y –pum- rompía la pieza.

F: ¿Qué consejo le darías a alguien que esté interesado en programar en móviles?

A: Que estaría bien que montase una empresa antes de trabajar por cuenta ajena, y que además de una idea hay que tener clientes antes de intentarlo. Si sales sólo con ideas es muy difícil ir adelante: hay que ser muy comercial y programar. Desde que tengo la empresa, ya casi no tengo tiempo para programar…

Agradeciendo a Asier su disponibilidad, me despedí deseándole suerte en sus futuros proyectos. Su constancia se ha visto recompensada no sólo por el interés del gran público, sino también por el de grandes empresas. Todo un ejemplo de cómo las buenas ideas pueden abrirse paso incluso contando con pocos recursos.

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