La búsqueda de la felicidad, con apps: diario de un viaje

En la declaración de Independencia de Estados Unidos de América aparecen como derechos inalienables del hombre: “La vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Era 1776, y desde entonces no hemos parado todavía de buscar. Buscamos la felicidad de todas las maneras. También con la tecnología. Al menos eso he hecho yo. Y esta es mi historia.

El 2013 ha sido un año cruel, amargo. Triste, incluso. De ese tipo de tristeza que te impone el destino cuando decide jugar a los dados con tu vida, quitándote a personas que querías y dejándote sólo descifrando el misterio inevitable.

Algunos momentos difíciles no depende de nosotros y no podemos evitarlos, por eso son duros. Sólo podemos pasarlos con la cabeza agachada, conteniendo el aliento.

Pero si no podemos evitar el dolor, quizás podemos influir en lo que depende de nosotros, ser árbitros de nuestras emociones. Estar bien. O al menos intentarlo.

En el momento más duro de este maldito 2013, un día una amiga me dice: “si quieres sentirte mejor, concéntrate en las cosas que te hacen estar bien”.

Me asombré al no saber exactamente cuáles eran estas cosas. Probé a hacer una lista. Pero no tenía demasiado sentido y sentía que me estaba olvidando de algo fundamental. Decidí profundizar en esa cuestión, con todos los medios que tenía a mi disposición, empezando por el que uso más a menudo: internet.

Probé diferentes aplicaciones, para descargar en mi Android lo que la gente se desvivía en buscar durante años. Una me llamó la atención por el título: Secret of Happiness.

El secreto en cuestión estaba encerrado en una aplicación hecha rápidamente y fea. De todos modos la idea base es buena, aunque no es muy original: pensar durante 30 días algo positivo, hasta “forzar” el cerebro para que se convenza de que la vida es maravillosa.

El funcionamiento es sencillo: cada mañana escribes 3 cosas por las que eres apreciado y por la tarde escribes un acontecimiento que ha tenido lugar durante el día del cual estás especialmente satisfecho.

La he probado durante unos días, pero había varios obstáculos.

Primero de todo, no tengo un buen despertar. Especialmente en las frías mañanas de invierno, cuando el despertador ha sonado hace un rato y fuera está todavía todo oscuro. Mientras tomo un café con mirada sombría, me es muy difícil pensar bien en 3 cosas por las que ser apreciada, sobre todo porque debe ser diferentes cada día.

La triste gráfica de la aplicación y la idea de que nuestro cerebro sea un perro de Pavlov que podemos engañar a golpe de “pensamiento positivo” me han hecho desistir definitivamente.

Tras una serie de otras improbables aplicaciones, encontré The happiness diary, aplicaciones para marcar los eventos más felices, relacionarlos entre ellos y construir un “mapa de la felicidad”. Muy bonita, pero un poco complicada inicialmente, y la integración con Facebook, aunque no es obligatoria, quitaba intimidad a mi “búsqueda”.

Después, una tarde me encontré por casualidad mirando este vídeo. Matt Killingsworth, doctor de la Universidad de Harvard, busca las causas de la felicidad. Es el inventor de la página web trackyourhappiness.org, donde se investigan los factores que contribuyen a hacer feliz a una persona.

Es un proyecto científico, y participar es tan sencillo como registrarse en la página y decidir a qué hora y cada cuanto queremos que el sitio nos mande una breve encuesta.

El programa está optimizado para iPhone, pero en mi Nexus 4 funciona estupendamente. Porque en realidad no es una verdadera aplicación, sino una aplicación web que se puede usar desde el móvil. Lo he configurado para hacer una encuesta por la mañana y otra por la tarde. Responder a las preguntas no lleva más de 5 minutos.

Dos veces al día me encuentro a mi misma preguntándome sobre cuestiones del tipo “cuánto eres feliz en este momento “, “sientes que lo que haces tiene un objetivo “, “estás solo o con otras personas”, y mucho más. Las preguntas varían en base a los días y en base a las respuestas, la primera “cómo te sientes en este momento”, sirve como punto de referencia para el resto de las respuestas.

Track your Happiness reune 50 “encuestas” y luego cruza las variables. Al final se recibe un informe con los datos. Todavía no he recibido el documento final, pero ya he descubierto que en general soy más feliz cuando estoy en el gimnasio que cuando me encuentro en casa (y yo que pensaba que estaba poco motivada) o que el viernes estoy menos feliz que el jueves pero el día más feliz para mí es el sábado.

He encontrado también información que ya sabía, como que estoy mejor en compañía que sola, mejor fuera de casa que dentro, mejor concentrada que distraída… Cosas de ese tipo. Nada del otro mundo.

Pero me parecen recordatorios útiles. Invita a observarse más, a concentrarse en los demás pero también en uno mismo, a estar presente en todo momento.

No sé qué descubriré en el informe final, pero mientras estoy contenta por dedicar parte de mi tiempo a “estudiar” qué me hace estar bien.

Quizás, a lo mejor realmente la felicidad no es una meta, sino un modo de viajar…

Lo que ya he entendido es que la tecnología sirve para recordarte que la felicidad la debes buscar. Te recuerda también que a veces la encuentras, esta bendita felicidad, pero dura sólo un momento, luego desaparece quién sabe a dónde, como el montón de llaves olvidado en el taxi y que te das cuenta de haber perdido cuando estás delante de casa, bajo la lluvia, y el taxi ya está lejos… Así que tienes que empezar a buscar, de nuevo. Probablemente para siempre. No existe una felicidad hasta la eternidad, hay sólo esa que se corresponde a tu vida en ese momento.

Como cuando eres pequeño, y la máxima felicidad es un paseo por el parque, recogiendo margaritas, tu padre que te hace una foto y todo lo que necesitas está allí; y tú eres realmente, locamente, feliz.

Y luego creces, y la felicidad se transforma, y la debes perseguir. Y luego las cosas cambian. Cambias tú, cambia tu vida. Y debes usar todo lo que puedes para continuar buscando. También la tecnología.

Será un largo viaje, pero valdrá la pena.

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Artículo original de Laura Ceridono de Softonic IT. Adaptado del italiano.

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