Los fondos de pantalla de nuestros editores

Allá por 2009 ya os mostramos nuestros fondos de pantalla. Desde entonces ha llovido mucho. ¿Tienes curiosidad por ver cómo son nuestros fondos de pantalla, qué iconos tenemos o qué sistema usamos? Pon fin a tu sana curiosidad a continuación.

Abel (Windows 7)

Me gustan mucho los fondos abstractos porque mantienen la atención en el contenido de las ventanas. Este último es una reciente adquisición y está basada en un manual de estilo creado por Instagram para empresas. Una combinación de colores muy llamativa y un look pixelado que me encanta.

En cuanto a los iconos y programas, ni muchos ni pocos. Mantengo los que más necesito en mi día a día, aunque uso más los de la barra de tareas, en la cual faltan los de la suite de Adobe, que están en mi monitor secundario. Sesiones de Chrome, accesos a Dropbox o clientes como MetroTwit y Telegram se rifan mi atención, pero también he logrado añadir un acceso directo para activar mis auriculares Bluetooth rápidamente

Alberto (Windows 8.1)

Suelo cambiar bastante a menudo de fondo de pantalla, por aquello de no aburrirme, pero lo cierto es que las temáticas suelen ser siempre las mismas: Fórmula 1, videojuegos, el FC Barcelona o paisajes. Últimamente mi escritorio está ocupado por un paisaje muy especial: una panorámica del Lago de Sanabria, un entorno privilegiado situado en Zamora (España), lugar de nacimiento de mi padre y donde paso los veranos desde que era pequeño.

En cuanto a los iconos, lo cierto es que me he adaptado muy bien a la nueva pantalla de Inicio de Windows 8.1. Ahí tengo acceso a los programas que más uso, tanto aplicaciones Metro / Modern UI (Facebook, FreshPaint, Flipboard, Skype…) como los de toda la vida. Si te fijas, he aplicado un “tuneo” especial a determinados iconos como el de Google Chrome o Spotify. ¿Cómo lo  he hecho? Con una estupenda aplicación que se llama OblyTile.

Antoni (Windows 8.1)

Se trata de un pack de fondos oficial de Microsoft, en modo presentación. Cada 15 minutos me ofrece una imagen diferente relativa a bibliotecas y libros antiguos. Muy relajante, para recordarme que para mi tiempo libre no todo deben ser pantallas y pantallitas.

Entre tantos juegos, apps y series también existe la lectura y la escritura, aficiones que tengo un poco abandonadas, para mi tristeza. Por eso me he comprado un lector de libros electrónicos que une los dos mundos y en el fondo de pantalla se puede apreciar que, aparte de mucho desorden, tengo Calibre instalado.

El dispositivo es el transformer book de la oficina, pero como uso la misma cuenta Microsoft en casa, ahí también tengo ese fondo de pantalla. Además es Windows 8.1, así que lo disfruto tanto en el escritorio tradicional como en la Pantalla de Inicio. Tengo algunos documentos de textos y canciones rap a medio empezar, y la última versión de Firefox, Aurora, que me está gustando mucho.

Elena (Windows 7)

Desde que adopté a mi gato hace dos años, mis fondos de pantalla en el ordenador y en el teléfono móvil están monopolizados por imágenes suyas. Ésta foto en concreto es la que tengo en el PC del trabajo.

Me gusta especialmente no sólo porque sale mi gato y así “me hace compañía” en el trabajo, sino también porque me deja espacio para los iconos – aunque, como se puede ver en la imagen, no me gusta tener muchos iconos y accesos directos en el Escritorio. Tampoco uso widgets ni nada parecido; me gusta el escritorio sencillo y limpio. Sólo tengo en la Barra de tareas de mi Windows 7 los programas que más uso a diario: Outlook, Chrome, Wordmi inseparable Spotify y un pequeño cliente de Twitter para Windows: Janetter.

Fabrizio (Ubuntu 13.10)

En casa trabajo con Ubuntu Linux a una resolución de 1920×1080. Prefiero fondos abstractos o relajantes, y el que veis es el que llena actualmente mi pantalla de 21″: una ventana abierta a la campiña inglesa. Los colores de este paisaje brumoso encajan a la perfección con la paleta de la interfaz. Anteriormente, usaba uno de los magníficos fondos que Ubuntu incluye por defecto.

Por otro lado, no tengo apenas iconos en el escritorio, excepto el PDF del curso de lenguaje Ruby -que estoy aprendiendo en estos meses- y la carpeta con el código sobre el que estoy trabajando. Los de las aplicaciones que más uso están en el lanzador de Ubuntu. Mi app favorita es Sublime Text, un genial editor de código que destaca por su sencillez y elegancia.

Iván (Windows 7)

El fondo de pantalla no me quita el sueño, pero aun así lo suelo cambiar cada un par de meses para combatir el aburrimiento al pasar muchas horas frente al PC. Rara vez recurro a fondos profesionales o efectos estrafalarios, prefiero usar una foto personal, como la siguiente.

En esta ocasión, se trata de una imagen panorámica de Marina Bay, en Singapur, tomada desde lo alto de The Flyer. La elegí porque cumplía todos los requisitos: evocaba una memoria, era agradable de ver y permitía ver los iconos sin distracción.

Sobre los iconos, tengo pocos en el Escritorio y la mayoría son accesos directos. Aunque es tentador guardarlo todo en el Escritorio para acceder rápidamente, mis documentos están en Google Drive. De este modo, los tengo accesibles esté donde esté, muy importante al teletrabajar.

Visualmente me molesta un poco tener tantos programas en el Área de notificación y anclados a la Barra de tareas, pero mientras no me ralenticen Windows y quepan… ¿por qué no?

Jose (Mac OSX)

El Escritorio de mi Mac es muy sencillo. Como fondo tengo configurada la imagen Earth and Moon, incluida en los fondos oficiales de OS X desde Leopard. Me gusta porque transmite tranquilidad. Procuro mantener el Escritorio vacío y sólo coloco carpetas o archivos cuando los necesito o los estoy usando, como en un escritorio real.

En la barra de menús únicamente tengo configurado Dropbox, instalado en todos los dispositivos y equipos que uso para tener mis documentos a mano. Para acceder a mis apps acudo a Spotlight y a mi Dock, donde también mantengo las carpetas Descarga y Documentos configuradas como pilas en retícula para acceder a los archivos que contienen sin abrir Finder.

Raúl (Windows 7)

Respecto al Escritorio de Windows me defino como un tipo “espartano”. Como ves en mi captura de pantalla, prefiero un escritorio y fondo de pantalla vacío, aséptico, enfocado en la usabilidad y que no canse la vista. En resumen un escritorio en negro y sin iconos.

¿Por qué? Por muchos motivos. Primero, por los que he comentado antes. Segundo, porque en la época en que ponía un fondo de pantalla me pasaba horas y horas en páginas como Dual Monitor Backgrounds hasta encontrar el “Wallpaper Perfecto”. El fondo de pantalla tenía que tener una serie de características muy, muy especiales que no voy a listar ahora, porque no toca. Era tiempo perdido.

En tercer, y último lugar, es que siempre tengo las aplicaciones maximizadas. ¿Qué sentido tiene pues un fondo de pantalla que no voy a ver en todo el día? Pues eso.

El escritorio es un lugar de paso para mis archivos y centralizo mi movimiento de ficheros a través de Xplorer2. Solo utilizo la barra de tareas de Windows 8.1 para anclar las aplicaciones que más uso: programas corporativos y herramientas habituales del día a día como Word, Photoshop Elements, TweetDeck y, recientemente, un programa para hablar por Telegram (pero no se lo digáis a mi jefa).

Sergio (Windows 7)

Cambiar el fondo de pantalla responde a aburrimiento, cambios de humor, cualquier cosa. Este año he cambiado menos de lo habitual de fondo de pantalla.

Entre los que más tiempo han durado en mi pantalla hay uno que se lleva la palma. Johnny Cash enseñándome a mí, y a los que pasan cerca de mi pantalla, el dedo corazón. Porque no todo son flores y arco iris.

¿Te han gustado nuestros fondos? Viaja al pasado y mira cómo eran en 2009

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