Exprime todas las posibilidades del panel de Gnome

Una de las ventajas de Linux frente a Windows o Mac OS X es la facilidad con la que se pueden personalizar cada una de sus partes para ajustarlas a nuestras propias necesidades.

Gnome es uno de los entornos de Escritorio más conocidos para Linux, y entre sus muchas cualidades, destaca la gran maleabilidad de sus paneles. Para entendernos, el panel de Gnome es lo que en Windows conocemos como Barra de tareas.

En Gnome suelen haber dos paneles por defecto, uno arriba y otro abajo, aunque podemos tener hasta cuatro, y si trasteamos un poco con ellos, conseguiremos personalizarlos al máximo y encontrar funciones realmente interesantes.Propiedades del panel

Haciendo clic con el botón derecho encima de un panel, accedemos a sus Propiedades. Desde aquí podemos decidir en qué lado de la pantalla colocarlo, su tamaño en píxeles y otras opciones muy útiles.

Expandir: Este comportamiento lo incorpora el dock de Mac OS X. Si está desmarcado, a medida que incluyamos ventanas y otros elementos en el panel, éste irá aumentando su grosor. En cambio, si la opción está habilitada, el panel siempre irá de punta a punta de la pantalla.

Mostrar botones de ocultación: Si nuestro monitor es pequeño o queremos aprovechar al máximo el espacio del Escritorio, estos botones, colocados a lado y lado del panel, nos ayudarán a ocultarlo y mostrarlo de nuevo.

Añadir al panel

En el panel de Gnome cabe la posibilidad de agregar cualquier cosa que se nos ocurra, como enlaces directos a los programas más usados, accesorios que ayudan a organizarnos mejor, y los botones por defecto para mostrar el escritorio, salir de Linux o la Papelera.

Cambiador de áreas de trabajo: en Mac OS X se conocen como Spaces y en Windows, Escritorios Virtuales. Se trata de aprovechar al máximo el espacio disponible haciendo ver que tenemos más de un escritorio. No hay límites, así que 10 o 20 escritorios no es un disparate en Gnome.

Forzar el cierre: Ideal para cuando se cuelga alguna aplicación. Sí, en Linux también ocurre, menos frecuente, pero ocurre. Seleccionamos este botón, clicamos en la ventana del programa rebelde, y caerá fulminado.

Selector de ventanas: Si en lugar de ver las ventanas abiertas al estilo clásico preferimos hacerlo como si de un menú se tratara, esta opción muestra una lista con las ventanas abiertas, ocupando menos espacio.

Cajón: Si accedemos a una larga lista de documentos a diario, lo más práctico es tenerlos cerca. El cajón te ayuda a ello, ya que dentro puedes meter enlaces directos a ellos para abrirlos más rápidamente. Puedes añadir más de uno, dependiendo del tipo de archivos que coloques (trabajo, estudios, familia, amigos) y diferenciarlo con un icono.

Estos son los elementos más destacables, aunque dependiendo de la distribución y de la versión de Gnome que tengamos, tal vez nos encontraremos con más soluciones a nuestro día a día. ¿Se os ocurre alguno más?

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