Assassin’s Creed, CoD… ¿por qué los fans quieren jugar a lo mismo una y otra vez?

Esta última E3 nos ha confirmado lo que hacía tiempo que era una sospecha: los fans y las compañías prefieren franquicias viejas que nuevos juegos. Pero, ¿por qué?

¿Cuántos juegos de este año recuerdas que sean nuevas franquicias y no secuelas, precuelas o remakes? Y de estos juegos originales que recuerdes, ¿cuántos lo son realmente y no una nueva versión de un juego ya existente pero con nuevo protagonista y escenario? Seamos realistas: el sector del videojuego no lleva unos años demasiado propensos a la innovación.

Llevo días dándole vueltas a este tema y pensando por qué preferimos jugar siempre a lo mismo y nos da tanto miedo la innovación. Creo que todo puede deberse a tres fórmulas infalibles que compañías repiten con la intención de no perder beneficios ni el favor del público. Ahora te las explico.

Secuelas, precuelas y reboots

¿Para qué se van a arriesgar las compañías con juegos originales teniendo marcas que funcionan solas?

Ubisoft lo tiene claro con Assassin’s Creed y sus entregas anuales. Y a la vista está viendo que el público sigue reclamando sus juegos, por mucho que tengamos la sensación de que pocas cosas han cambiado desde aquel lejano AC con un tal Altair como héroe principal.

Pero todo llega a su fin… o no. La muerte de un personaje principal o el final de una trama clave no son problema para seguir generando juegos de una misma franquicia. Siempre tenemos la excusa de las precuelas –piensa en cuantos juegos han aparecido últimamente con el subtítulo “Origins”- o, a unas malas, del reboot.

Batman, uno de los damnificados por la fiebre “Origins”

El reboot consiste en rescatar un personaje o historia ya contada y volverla a explicar con los medios y modas de ahora. La última en sufrir la fiebre del reboot ha sido Lara Croft, y se rumorea que los siguientes en la lista serían los chicos de Resident Evil.

Tanto precuelas como reboots funcionan tan bien como secuelas porque ya somos cómplices de esos personajes e historias. Al usuario –y el espectador, porque en cine también pasa- no le importa que se le cuente lo mismo otra vez: sacrifica la sorpresa de una trama nueva por un premio mayor, la seguridad de que la historia que te van a contar te gustará, pues ya la conoces y ya la apruebas.

Al jugador le gusta acompañar a los mismos personajes una y otra vez

Lo mismo de siempre pero con nuevas caras

Sin embargo, hay otras veces que la compañía desarrolladora se dedica por arriesgar… pero lo hace con cinturón de seguridad o, lo que es lo mismo, cogiendo una base de sobras conocida. Así, si una mecánica de juego funciona conviene explotarla hasta la saciedad. La razón es que el usuario ya la conoce y no requerirá de su esfuerzo aprenderla y arriesgarse a que no le convenza. De compañías móviles a desarrolladoras de grandes blockbusters, todas aplican este principio.

En la primera categoría encontramos a dos gigantes como Rovio o King. Ambas han hecho de sus primeros grandes bombazos, Angry Birds y Candy Crush Saga, respectivamente, los referentes jugables de sus compañías. Así, la franquicia de los pájaros, con ligeros añadidos, autocopia la misma mecánica de juego una y otra vez, y en el caso de querer cambiarla –Angry Birds Go!– el éxito no ha sido tan sonado, y es que el usuario espera de los creadores de Angry Birds otro Angry Birds.

Respecto a King, saboreó las mieles del éxito con su juego de caramelos y es por eso, quizá, que otro de sus juegos, Farm Heroes Saga, conserva el mismo sistema de juego –por otro lado no nuevo. “¿Si nos funcionó una vez acaso no volverá a funcionarnos y más si lo mejoramos?”, deben pensar.

Frutas o caramelos, pero la misma jugabilidad

En el caso de las compañías grandes el autoplagio es más sutil, pero no por ello menos sonado. De acuerdo, Watch Dogs es un juego “original” en cuanto a historia o personajes pero, ¿acaso no tiene un estilo de juego que, quitando la parte de hackeo, nos recuerda mucho a Assassin’s Creed?

Y es que, como pasa con el cine, podemos hablar de “un Assassin’s Creed contemporáneo”, de “un GTA en el oeste” o de un “Resident Evil espacial”. Por así decirlo, algunos grandes juegos han asentado unas bases de jugabilidad y todos los que vienen después son variaciones de esta fórmula. Quizá es muy injusta la comparación para los juegos nuevos, quizá es cierto aquello de que “todo está inventado”, pero no se puede negar que en muchas ocasiones, probando juegos, nos vienen a la mente otros que a priori no tienen mucho que ver.

Con esta segunda fórmula lo que hacen las compañías es similar a la primera: lo conocido hace que triunfe el producto. Si antes eran personajes o historias ahora son mecánicas de juego, estilos de jugabilidad totalmente interiorizados por el usuario y que acepta de buena gana una y otra vez.

Nos guste o no, no existiría Watch Dogs sin Assassin’s Creed

Lo viejo se simplifica

Hemos hablado de enésimas versiones de viejos juegos y de nuevos juegos que no son más que una variación sutil de los juegos antiguos. Otra opción es mezclar ambos conceptos: coger franquicias conocidas y variar su jugabilidad.

Esta fórmula también funciona, por varias razones. Primero: se conserva la marca conocida. Dos: no se puede acusar a la compañía de hacer siempre lo mismo porque se ha variado la mecánica de juego. Tres: hacemos llegar nuestros juegos a un público más amplio y es que, exceptuando honrosas excepciones, los juegos tienden a casualizarse, es decir, a reducir su dificultad.

A la vista está en ejemplos recientes, como el esperado Battlefield: Hardline o el próximo juego de Dragon Age. En ambos casos conservamos, pero todo indica que los principios básicos de jugabilidad se simplificarán y hasta podría haber mezcla con otros géneros.

Vista fríamente esta tercera fórmula es la que más innovaría, pero igual no agradará al jugador fiel de una franquicia, que quiere desafío y continuidad. Así, si las Fórmulas 1 y 2 están más pensadas para el jugador más veterano la 3 se orienta a ganar nuevo público que se verá atraído por una franquicia reconocida pero debidamente modificada para su menor grado de experiencia.

No es un Need for Speed, es un Battlefield

Si te hartas de estas fórmulas, siempre están los juegos indie

Como vemos, en el mercado del juego triple A, de aquel de grandes presupuestos, abundan las tres fórmulas que he expuesto más arriba y es que ni público ni compañías quieren arriesgar demasiado por aquello del “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Por suerte, no todo son juegos de gran presupuesto y, tanto en el terreno indie como en el de juegos casuales no mayoritarios, parece que el campo de pruebas para experimentar es más amplio y las fórmulas se olvidan. A la vista está en los juegos indie más importantes en lo que llevamos de año o en pequeñas propuestas, como Flappy Bird o 2048. Eso sí, si estos juegos triunfan serán, inevitablemente, inspiraciones para la Fórmula 2 que he expuesto más arriba, lo que a la larga acabaría cerrando el círculo.

De todas formas, que exista poca originalidad en el sector mainstream no significa el Apocalipsis: simplemente que si queremos un poco más de riesgo deberemos ir un poco más allá de los clásicos catálogos de videojuegos. Si por el contrario nos apetece una ración de juego-espectáculo, ¡bienvenida sea la repetición!

¿Quieres leer más sobre juegos originales? Entonces descubre nuestra lista de Los mejores juegos de PC para sentir emociones.

Sígueme en Twitter @mariabaeta

(Imagen de cabecera del artículo extraída del Deviantart de Xeno55)

Cargando comentarios