Rainbow Six Siege: probamos la gran sorpresa del E3 2014

Ayer tuvimos la oportunidad de asistir a una presentación a puerta cerrada de Rainbow Six Siege, uno de los títulos más grandes de este E3 presentado por Ubisoft.

En la presentación me explicaban que las ideas básicas que hay detrás del juego son sencillas: tiene un enfoque totalmente multijugador, se nutre del universo típico de Rainbow Six, es un juego de equipo y hay dos bandos claramente diferenciados. Además hay un tercer protagonista que son las paredes, techos y suelos destructibles. Un concepto sencillo que cambiará para siempre los juegos multijugador.

Destruye esa pared

Policías contra criminales separados por una pared. Una simple pared que se convierte en el obstáculo principal para unos, y la barrera de defensa para otros. La idea de “la pared” gustaba cuando el juego estaba en su primera fase conceptual, así que la ampliaron y la hicieron crecer hasta el concepto “fortaleza”. Y así es como Rainbow Six Siege le da una vuelta de tuerca a los juegos multijugador típicos.

La “fortaleza” adquiere un protagonismo como jamás se ha visto en un juego de este género. En el único nivel jugable que hay por ahora, esa fortaleza es una casa, dentro de la cual los criminales retienen a un rehén que los policías deben rescatar. Pues bien, esa casa es totalmente destructible, y ahí está la gracia de todo el combate: las paredes se destrozan con los disparos, las explosiones abren boquetes por los que cruzar o disparar. No hay una zona segura y la tensión que genera esa realidad es lo que hace aún más divertido el multijugador.

Caos antes de la tormenta

Al inicio de la partida tienes un minuto de preparación. Los criminales pueden poner trampas como alambres de espino, protecciones o barricadas para entorpecer el avance de los policías. Los SWAT por su parte tienen unos pequeños robots que controlan para meterse en la casa (fortaleza) y poder espiar a los malos, descubrir la ubicación del rehén y estudiar las trampas que ponen. Esta preparación inicial es algo fenomenal porque ambos equipos saben lo que está haciendo el otro (espiar/proteger) pero ninguno puede evitarlo.

Cuando termina ese primer minuto la partida empieza de verdad y es cuando todo se descontrola. Los policías tienen que entrar y pueden hacerlo de muchas formas: atravesando una puerta, escalando la pared exterior y colarse por arriba, abriendo boquetes en el garaje de atrás, lo que sea. Los criminales aguardan dentro, tratando de averiguar el punto de ataque. La coordinación de los miembros de cada equipo es fundamental.

Cuando hay contacto visual el caos toma el control de la situación. Los disparos vuelan, lo rompen todo, las explosiones causan humo que te impide ver, trozos de madera caen por el suelo. Luego la calma, uno o dos segundos para recuperarse y ver qué ha pasado. Contacto visual otra vez y… más disparos, los equipos se separan, las bajas empiezan a aparecer (la muerte es permanente en cada ronda), y las estrategias fallan. Uno a uno caen muertos tanto policías y criminales, hasta que sólo queda uno o hasta que el rehén es rescatado.

Ambos bandos tienen tres clases de personaje: el de asalto, muy enfocado al ataque; el artificiero, más preparado para cargar con bombas y explosionar paredes; y el de protección, un personaje con poco poder de ataque pero con un escudo para protegerle de los disparos. Además hay armas diferentes y equipo suplementario a elegir.

Estupendo control con decenas de acciones

El control es muy accesible, lo que se agradece al comprender las decenas de acciones que puedes realizar simultáneamente. Es un trabajo de diseño excelente el crear un sistema para hacer rappel y que los jugadores lo entiendan al segundo uno. Lo mismo ocurre con el sistema para crear barricadas o el de poner bombas lapa. Pude jugar tres partidas a Siege y a la segunda ronda ya tenía totalmente dominado el control.

Pero si algo te deja la boca abierta en este nuevo Rainbow Siege es por el espectáculo visual. Ya no sólo es que estamos delante de un juego con gráficos excelentes, es más bien lo que impresiona todo el destrozo que crean disparos y explosiones. Es cierto que es algo exagerado (los disparos reales no hacen agujeros en paredes como si fueran un queso gruyère) pero da igual. El juego es puro show de arriba a abajo y cada partida es diferente a la anterior.

Una sorpresa inesperada

Ubisoft ya nos tiene malacostumbrados al presentar cada año un juego de esos que te dejan la boca abierta. Posiblemente este E3 2014 será recordado por Rainbow Six Siege, un juego que sigue siendo de nicho, para un tipo de jugador muy concreto, pero que aún así ha conseguido sorprenderlos a todos. No hay fecha de salida para Siege pero sí confirmadas las plataformas en las que saldrá: PC, PS4 y Xbox One.

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