Un mes con Windows XP tras el XPocalipis: esto es lo que ha pasado

Hace un mes XP dejó de actualizarse. Quise poner a prueba mis consejos para ver si era posible sobrevivir con XP sin caer presa de malware imparable.

Para los usuarios de Windows XP, el día 8 de abril de 2014 parecía que iba a ser el fin del mundo. El XPocalipsis, como lo hemos llamado los de la prensa, supuso el fin de las todas las actualizaciones de seguridad para XP. El riesgo de virus e intrusiones para quien no actualizaba a Windows 8, decía Microsoft, iba a ser constante.

Puesto que no todos han podido actualizar a Windows 8 –actualizar cuesta dinero-, publiqué unas recomendaciones de seguridad para quien no tenía otra opción sino la de quedarse en XP durante una temporada. La mayoría son de sentido común: no usar Internet Explorer, mantener los programas al día, instalar un antivirus compatible, etcétera.

Me emocioné al ver la mítica pantalla de arranque de Windows XP…

Quise poner a prueba mis consejos con un portátil con Windows XP. Las condiciones eran simples: navegaría con Firefox, usaría AVG como antivirus y no cometería ninguna estupidez. Tras instalar todos los parches y aplicaciones, me puse a usar el PC un promedio de una hora al día.

Ha sido un mes sin sobresaltos

La sensación inicial fue de gran tranquilidad. Usar XP en un sistema limpio es una experiencia agradable. Todo es rápido y estable. Firefox se abre con rapidez y el WiFi se configura sin grandes problemas. La versión gratuita de AVG apenas molesta. Cabe indicar que dediqué bastante tiempo a configurar avisos y análisis en segundo plano.

Los días se fueron sucediendo sin grandes novedades. Al cabo de una semana, el panorama era tan tranquilo que, para darle más emoción al asunto, abrí algunos adjuntos sospechosos, solo para descubrir que Gmail ya había filtrado el contenido peligroso (los adjuntos eran formularios limpios -un intento de phishing muy burdo-).

También me conecté a redes de descarga de archivos (Torrent y eMule) para compartir material de dominio público. En ningún caso pareció darse una intrusión en mi red privada, que está protegida por un sencillo router con cortafuegos integrado. No noté nada raro. Aunque mi máquina podía identificarse como un PC con Windows XP, nadie intentó agredir mi PC.

En resumen: no pasó nada.

Alegría, pero con una nota de cautela

Sé muy bien por qué no me he infectado: estuve atento a lo que hacía y no cometí imprudencias. Además, estuve usando programas seguros y actualizados. Cuando a las tres semanas de usar XP se dio a conocer el fallo de seguridad de Internet Explorer, rápidamente parcheado por Microsoft, me encogí de hombros: yo ya estaba usando Firefox.

El último parche para Windows XP, el KB2964358, llegó casi de milagro

Si hubiera navegado por páginas de reputación dudosa o hubiese instalado software pirateado, me hubiera infectado fácilmente. Pero el caso es que esa infección habría ocurrido en XP como en Windows 8. Ese tipo de infecciones son difíciles de evitar porque se aprovechan de la confianza de las personas, no de sistemas operativos obsoletos.

Mikko Hipponen, fundador de F-Secure, sugirió en broma que el sistema operativo más seguro es Windows 3.1 porque ya nadie hace virus para él. La frase me hizo sonreír, porque es cierta, pero no es lo que yo recomendaría a quien conozco. Mi consejo es actualizar a Windows 7 u 8 según vuestras preferencias. Eso sí, que sepáis que quedarse con XP no es una tragedia.

¿Qué opinas del resultado?

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