Tu futuro smartphone podría estar lleno de aplicaciones como Yo

Aplicaciones que solo sirven para hacer una cosa, a menudo creadas como una broma, pero que se convierten en virales y se descargan en todo el mundo: ¿por qué?

Increíblemente sencillas, minimalistas, monofuncionales. Son apps como Yo, que se ha hecho famosa porque te permite comunicarte con tus amigos diciendo solo… “¡Yo!” Pero no es la única, porque últimamente se han creado otras como La-la, Emojli, Lo…

Nos hemos preguntado el motivo de esta proliferación de aplicaciones y, sobre todo, se lo hemos preguntado a sus creadores, y hemos obtenido respuestas interesantes. Puede que tú también puedas descubrir argumentos válidos para tener aplicaciones monofuncionales en tu smartphone.

¿Qué hacen estas aplicaciones?

El elemento común de estas apps es una hipersimplificación de funciones que, en ciertos casos, parece ir en contra de la evolución de la tecnología… y del sentido común. ¿Acaso te compras un smartphone para mandar solo un Yo o un emoticono a tus amigos? ¿Es posible que la comunicación se deba reducir a esto?

Son muchas las aplicaciones monofunción o one-task disponibles en la tienda y lo que te permiten hacer varía de una a otra. Pero tienen en común la comunicación entre usuarios, utilizando distintos métodos.

Yo,
por ejemplo, te permite mandar un solo mensaje a tus contactos: precisamente “Yo”, (que en inglés americano es como decir “eh”). La-la sirve para mandar canciones a un amigo, pero solo música, ¡nada de palabras!

Captura de la aplicación La-la

Lo, por otro lado, es una aplicación para enviar tu ubicación: un amigo te pregunta dónde estás con un aviso y tú respondes con la ubicación, nada más. Muy similar es 1minlate, que sirve para compartir tus desplazamientos con quien tú quieras durante media hora, como para decir “ya llego, estoy aquí”.

Con Emojli te comunicas con emoticonos, incluso tu nombre de usuario y el de tu interlocutor son emoticonos. This. es una red social con la que podrás compartir un enlace al día, ¡nada más!

Ligeramente distinto es Push for Pizza, una aplicación que te permite pedir una pizza a domicilio con un par de toques en la pantalla del móvil.

A la sencillez de funciones se añade en todas estas aplicaciones una simplificación máxima de la interfaz. Botones grandes, colores chillones y un reclamo al bidimensionalismo plano lanzado por Windows 8 y recuperado por iOS 7 y por el rediseño de Material Design de Android.

Necesidadades reales, apps reales

¿Pero cómo se les ha ocurrido desarrollar una aplicación así? ¿Qué necesidad hay detrás de apps aparentemente inútiles? Son preguntas legítimas que te habrás planteado tú y que nosotros también nos hemos hecho.

Sorprendentemente, aplicaciones como Yo y Lo nacen de necesidades reales. Or Arbel, el creador de Yo, recibió la petición de su jefe de crear una app para mandar avisos a su  ecretaria. “Tras descartar inicialmente esta necesidad como algo inútil, me acordé de que tengo un amigo con el que me comunico del mismo modo, exclusivamente con mensajes sin significado, como Yo”.

El smartphone de la izquierda solicita la localización y a la derecha aparece el aviso de la petición.

En el caso de Lo, los cuatro desarrolladores viven juntos en un apartamento de dos habitaciones. “Un día, hablando del modo en el que trabajamos y nos comunicamos, nos preguntamos cuál era el mensaje que más nos mandábamos“, cuenta Evan Bullington. “La respuesta fue unánime: ‘¿Dónde estás?'”.

Jason Hadjioannou cuenta, por otro lado, cómo le vino a la cabeza la idea de La-la: “un día le iba a mandar un mensaje a mi novia y pensé que estaría chulísimo poderle mandar una canción, en vez del mensaje. No me gusta chatear y muchas veces no sé qué decir, pero una canción podría decir muchas más cosas sin resultar molesta. Y así creé la aplicación y le mandé 17 segundos del estribillo de Hello de Lionel Richie”.

Otras, como Emojli, se crearon más en broma. Matt Gray y Tom Scott, los desarrolladores de la app, leyeron sobre el éxito de Yo y del lanzamiento de los nuevos emoticonos.
“Tuvimos la idea, pero no estábamos seguros. Cuando se nos ocurrió que el nombre de usuario fuesen emoticonos, estallamos en carcajadas y decidimos que teníamos que desarrollar esta app.”.

¿Por qué escoger una app monofunción?

Esta pregunta es la base de todo: ¿para qué voy a escoger una aplicación así de simple en vez de otras más complejas? Si lo piensas, se puede enviar un emoticono, decir “Yo” o mandar tu geolocalización o una canción perfectamente con una sola aplicación como WhatsApp, pos ejemplo. ¿Es realmente necesario tener una app monofunción?

Tras estas aplicaciones está el lema keep it simple
(simplifica). “¿Por qué complicar las cosas cuando pueden ser simples?”, se pregunta Arbel. Según Bullington, la ventaja de utilizar estas aplicaciones reside precisamente en su extrema sencillez, “puedes hacer lo que quieras sin distracciones. Entras y sales de la app”. Gray afirma: “este tipo de apps no me impide utilizar otras, son interesantes complementos a otras que ya uso”.

¿Por qué complicar las cosas cuando pueden ser sencillas?

Pero hay más. Estas aplicaciones cuentan con la ventaja de la inmediatez,
responden a una necesidad concreta de la vida cotidiana. Si quiero realizar una acción en concreto y hay una app que permite hacer solo esto, ¿por qué tengo que pasar por una más compleja? Hadjioannou pone un ejemplo de una red social: “No todos queremos todas las funciones de una red social. Puede que haya usuarios a los que les interesen solo algunas. Con las apps monofunción, podemos elegir lo que realmente queremos de una aplicación.”

En palabras de Bullington, “la ventaja para el usuario de utilizar Lo reside en el formato petición-respuesta y en el funcionamiento mediante un solo toque. Es la respuesta al nuevo fenómeno de la tecnología como pérdida de tiempo.

Nos estamos dando cuenta de que pasamos demasiado tiempo con aplicaciones llenas de funciones. Con apps como Lo se pueden realizar acciones sin depender de interfaces complejas”.

Es la respuesta al nuevo fenómeno de la tecnología como pérdida de tiempo.

Además, estas aplicaciones estimulan la creatividad, enfrentándote a situaciones a las cuales no te habías expuesto, señala Gray. “La limitación de utilizar solo emoticonos supone un reto que te obliga a ser más creativo”.

Para qué te pueden servir: ejemplos de uso concreto

Si me acuerdo de una canción que escuchaba con mi novia y se lo quiero hacer saber, mandarle una estrofa podría valer más que muchas palabras. Preguntarle a un amigo con quien has quedado dónde está es mucho más fácil con Lo, así como decir “estoy pensando en ti” con Yo o “estoy feliz” con Emojii.

Pero además de esto, las aplicaciones como Yo poseen usos alternativos.
Aparte de comunicarte con familia y amigos, puedes “enterarte de cosas que no podrías saber de otra manera o para las que tendrías que descargarte una aplicación entera solo para tener una notificación”.

Captura de la aplicación Yo

En la página web de Yo te puedes suscribir a varias fuentes que te notifican con un Yoogni cada vez que sucede una cierta cosa. Por ejemplo, Largeearthquake te avisa si hay un terremoto con magnitud superior a 6,0, mientras que RedalertIsrael te dice cuándo se lanza un cohete sobre Israel. También puedes utilizar la aplicación para llevar la cuenta de cuánta agua bebes al día con Yowater o para encontrar otras personas felices con HappyYo.

Creemos que las personas inteligentes del mundo seguirán inventándose nuevas formas sorprendentes de utilizar Yo.

En la oficina de Yo lo utilizan también para otros motivos más baladíes y divertidos, como la máquina expendedora del pasillo, a la cual basta con mandar un Yo para recibir una bebida. O también una tostadora a la cual se le puede mandar un Yo para que se encienda y te avisa con otro Yo cuando está lista la tostada.

Durante un concierto fue posible que te invitaran a consumiciones con La-la. “Un
grupo anunció desde el palco que a quien mandase un mensaje con La-la con los versos Buy me a drink (invítame a una bebida), se le invitaría a una consumición”, dice Hadjioannou.

¿Apps monofunción o complejas?

Instalar o desinstalar una app en el smarthpone es tan rápido que no cuesta nada, la memoria cada vez es más grande y la variedad de tareas cada vez más amplia. Si las aplicaciones monofunción responden a necesidades concretas, ¿se puede esperar un futuro en el que este tipo de aplicaciones sean la norma?

Los autores de estas están todos de acuerdo en que keep it simple funciona y que de que existe una tendencia hacia aplicaciones más sencillas e inmediatas, aunque no necesariamente en detrimento de las más complejas.

Una cosa interesante será ver cómo se integram con los wearables, donde las pantallas son reducidas y las posibilidades de ejecutar más operaciones en una misma aplicación limitadas. “Si quiero saber dónde se encuentra mi hermano, pero sé que va en la bici, sé que no recibiré un mensaje de texto de respuesta. Si, por el contrario, solo tengo que dar un toque en el reloj o pronunciar una orden de voz, es más seguro y más rápido, esto es un valor añadido real”, dice Bullington. Y, de hecho, Yo ya está disponible para Google
Glass y pronto llegará a otros wearables. La idea de Arbel es expandirlo a todos los dispositivos.

Las apps monofunción podrían ser ideales para los wearables

El concepto clave de estas apps, y del cual depende también el éxito en los wearables, tiene que ver con la inmediatez de las notificaciones push.

“Yo nos ha mostrado que las aplicaciones pueden existir en el contexto de las notificaciones push. En Lo, llevamos más allá este concepto. Es fácil ver las notificaciones push convertirse en el centro principal de estas aplicaciones monofunción,
simplemente por el hecho de que son de uso muy sencillo e instantáneo”, dice Darshan Desai, cofundador de Lo.

Es fácil ver las notificaciones push convertirse en el centro principal de estas aplicaciones monofunción.

Además, en un periodo en el que vivimos preocupados por nuestra privacidad, estas aplicaciones cuentan con la ventaja de ser menos invasivas respecto a otras más complejas. Además de requerir menos permisos, “no disponen de acceso a tantos datos personales”, afirma Hadjioannou.

Simplicidad, minimalismo y futuro incierto

Ya hemos visto con Yo que podemos accionar cosas en el mundo real, gracias a la aplicación. Los desarrolladores de Lo quieren “ver a estas ideas mejorar el mundo, ese es nuestro objetivo”.

Gran parte del éxito de este tipo de aplicaciones dependerá de la forma en que sepan ejorar nuestra relación con la tecnología, ampliando los campos de uso, en algunos casos, y adaptándose a más dispositivos, en otros.

Hadjioannou, piensa que se consigue “digerir y comprender la información de una app monofunción mucho más fácilmente y sin una curva de aprendizaje escarpada. Si la hipersimplificación significa también accesibilidad para todos e inmediatez, ¿por qué no creer en ella?

Bullington prevé una convergencia de tecnologías de aplicaciones sencillas con otras más complejas. No tardaremos en descubrir si el futuro será así o si continuarán coexistiendo apps multifuncionales, por una parte, y apps de una sola tarea, por la otra, quizás en dispositivos especiales.

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Artículo original adaptado del italiano.

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