Análisis: Forza Horizon 2, un festival

Forza Horizon 2 es la segunda entrega del spin off festivalero de Forza Motorsport. Un derroche de velocidad, gráficos y diversión que cumple con nota su objetivo de ofrecer una diversión total, sin ambages.

Cuando probé el primer Forza Horizon lo hice con recelo y con un cierto rencor anticipado por haber mancillado una saga de simulación automovilística sin mácula hasta la fecha. El resultado me quitó la razón: fue el juego de coches con el que más había disfrutado hasta el momento.

La fórmula Horizon es sencilla: nos inventamos un festival ficticio que haga de hilo conductor, le ponemos una banda sonora con temazos de diferentes géneros y ponemos a disposición del jugador un mundo que combine la conducción open world con los eventos cerrados. El que quiera pasear que pasee, y el que quiera batirse el cobre, que lo haga.

En Forza Horizon 2 la fórmula se mantiene intacta: es lo mismo, pero mejor.

La bella Italia, la belle France

Si en el primer Forza Horizon el festival tenía lugar en tierras de Colorado (USA), Forza Horizon discurre por un territorio con mucho más glamour: la costa italiana y la costa francesa. Sí, exacto, es como te lo imaginas: carreteras estrechas, pueblecitos costeros, acantilados, revirados puertos de montaña…

La libertad para circular por los escenarios es total. Podemos recorrer las carreteras a nuestro antojo, circulando a la velocidad que queramos e interactuando (si queremos) con las decenas de elementos (carreras, otros jugadores, radares, eventos especiales…) que pueblan los escenarios.

Desde el minuto cero, cuando los organizadores del festival nos invitan a desplazarnos hasta el epicentro del festival al volante del Lamborghini Huracán, nos damos cuenta de que el juego va de disfrutar. Y esa sensación se percibe en todo el juego: desde las Experiencias Vitales, que nos invitan a participar en pequeños retos a los mandos de auténticos cochazos hasta el modo Fotografía, en el que los más fetichistas del motor pueden retratar sus bólidos a lo largo y ancho de los paisajes que conforman el juego.

El juego cuenta con más de 700 eventos repartidos por 163 campeonatos aunque, tal y como nos informan en los primeros compases del juego, es posible acceder a la final Horizon ganando sólo 15 campeonatos. Pero no queremos hacer eso, ¿no?

Lo mejor de Forza Horizon no son los campeonatos y avanzar en el juego, sino el disfrutar por disfrutar. Sí, vale, ganar da subidón y todo eso, pero el placer de circular tranquilamente por una carretera de montaña con el Mediterráneo a tu derecha y el sol poniéndose al fondo, mientras escuchas “Free your Mind” de Cut Copy o “Red Eyes” de The War on Drugs, eso, no tiene precio.

Un “simularcade”

“Pero Horizon es rollo arcade, ¿no?” Es lo que me preguntan mis compañeros de la redacción. “Sí y no”, les contesto. Es cierto que este spin-off es menos purista que sus hermanos mayores, los Motorsport. Pero también es cierto que la saga Motorsport se ha ido suavizando con el tiempo.

De Forza Horizon 2 diría que es un juego de conducción arcade con tintes de simulación. Es arcade por el planteamiento del juego, por las carreras contra aviones, por los choques de frente contra utilitarios sin mayores consecuencias, pero es simulación en cuanto al control del coche, a las diferencias de manejo entre bólidos y a las posibilidades de tuneo, que permiten ajustar al máximo cualquier detalle del comportamiento del coche (presión de neumáticos, geometría de la suspensión, relación de marchas, etcétera…)

El resultado es un juego que es fácil de jugar pero algo más complicado de dominar. La dificultad está muy ajustada, ya que se puede jugar con las ayudas a la conducción y la dificultad de los Drivatars (la IA) hasta dar con el equilibrio justo.

¿Los Drivatars? ¿Y eso qué es lo que es? Forza 5 estrenó un sistema de Inteligencia Artificial con mucho potencial que consiste transferir comportamientos de otros jugadores a los coches controlados por “la máquina”. Es decir, al correr contra la IA ésta se nutre de los estilos de conducción de otros jugadores humanos. Todo ello se traduce en rivales que realizan trazadas poco lógicas, que se saltan rotondas y que se comportan como humanos (para bien y para mal).

Y claro, nosotros también tenemos nuestro propio Drivatar circulando por el mundo y participando en carreras. Nuestro Drivatar va acumulando puntos y cada vez que nos conectamos recibimos un informe de cómo se ha portado nuestro mini yo.

El componente off-road

Una de las principales novedades de este título respecto a su predecesor es la posibilidad de circular por cualquier parte del escenario. Y cuando digo cualquiera, me refiero a CUALQUIERA. Olvídate de circular sólo por asfalto y de vez en cuando comerte alguna cuneta. En Forza Horizon 2 se corre por el campo, por la montaña, por los viñedos…

Hay pruebas específicas de off-road, en las que debemos circular a toda pastilla entre arbustos y viñas, con una visibilidad limitadísima y tratando de adivinar dónde está el siguiente checkpoint para evitar saltárnoslo.

Debo reconocer que al principio esta nueva inclusión me generó algo de rechazo (yo, un purista del alquitrán), pero una vez le coges el tranquillo y, sobre todo, conduces un coche preparado, la verdad es que es una pasada y un subidón total de adrenalina.

La posibilidad de circular por el mente hace que, indirectamente, las fronteras del juego se amplíen enormemente. Nuestro querida GPS Anna nos guía siempre por el bueno camino, es decir por la carretera, pero a la que lleves unas horas de juego serás tú mismo el que corte monte a través cuál Lance Armstrong en el Tour del 2003.

1080p y 30fps, lluvia y noche

En la actual general de consolas lo primero que se pregunta al hablar del apartado técnico de un juego es “¿A cuántos fps (frames por segundo) corre? ¿Son estables? ¿Es 1080p?”.

Forza Horizon 2 corre a 1080p y a 30 fps estables. La gente de Playground Games ha declarado que tomaron la decisión de no optar por los 60 fps para garantizar la estabilidad y evitar molestas bajadas de frames.

Lo cierto es que el resultado les da la razón: Forza Horizon es un espectáculo para los sentidos. Los coches está recreados al máximo detalle, los paisajes son maravillosos y el efecto de lluvia (novedad en esta entrega) es sencillamente sublime.

Aún así, se le pueden sacar defectos, como la falta de detalle de algunos escenarios, algunos elementos pixelados en exceso o los efectos de luz cuando se hace de noche, que no son nada del otro mundo.

La banda sonora

Debo confesarlo. Mientras escribía este análisis he echado un vistazo a las reviews de algunos medios de la competencia. Y me ha sorprendido el poco espacio que le dedican al apartado sonoro del juego. Así que he decidido dedicarle un apartado entero.

La música es fundamental en Forza Horizon 2. No sólo porque sirve de excusa para que decenas de jóvenes ricachones de la vieja Europa se junten para fardar de cochazo, sino porque es un elemento indispensable para disfrutar del juego.

Forza Horizon 2 cuenta con 7 emisoras (3 al principio), cada una de ellas con un marcado estilo. Horizon Pulse pincha canciones pop y electrónica, Horizon Bass Arena electro y techno, Horizon XS indie y rock alternativo, Hospital Records Drum & Bass, Innovative Leisure Radio canciones totalmente desconocidas de grupos indie de Los Ángeles, Ninja Tune la electrónica más experimental y, atención, Radio Levante piezas de música clásica de Beethoven, Vivaldi, Schubert, Bizet y compañía.

Si bien debo reconocer que así a primera visa me gustaba más la banda sonora del primer Horizon porque incluía más canciones de mis grupos favoritos, lo cierto es que esta banda sonora es más profunda, más variada y más dada al descubrimiento. Un lujazo.

El online

Al contrario de lo que uno puede pensar al empezar a jugar a Forza Horizon 2, todos los coches que ves por las carreteras del juego en el modo “offline” no son gente de verdad, sino Drivatars.

Para acceder al modo online hay que entrar en el menú de pausa y seleccionarlo. Una vez dentro, los coches que verás por el escenario sí estarán controlados por humanos. Ahora podrás interactúar con ellos y unirte a carreras online.

A todo ello hay que unirle el siempre divertido y retador modo Rivales. En este modo podemos ver cuán rápidos somos respecto al resto del mundo. Tras cada carrera tenemos la posibilidad de tratar de batir a otros usuarios cuyos tiempos andan parejos a los nuestros.

Conclusión

Si el primer Forza Horizon supuso una revolución en lo que a juegos de carreras de mundo abierto se refiere, este Forza Horizon 2 riza todavía más el rizo y se convierte en una obra maestra y en un auténtico vendeconsolas. Y es que Forza Horizon 2 va de disfrutar de la velocidad, de la música y de los avances de la técnica en el mundo de los videojuegos. Va de coger un Lamborghini y darte un paseo tranquilito por la Riviera Italiana al son de Vivaldi, pero también de lanzarte a tumba abierta a por tus rivales en una carrera sin cuartel. En definitiva, va de sonreir delante de la consola.

Puntuación: 9

Disponible en: Xbox One y Xbox 360

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