Cómo defenderse del ciberacoso o acoso virtual

En el marco del Mes Europeo de la Ciberseguridad, empezamos una serie de artículos que tratarán sobre las amenazas a la seguridad personal más importantes del momento. Este primer artículo trata sobre los ataques a la dignidad y a la reputación, esto es, sobre el ciberacoso (cyberstalking) y el ciberbullying.

El ciberacoso es un problema en alza: las amenazas, difamaciones y ataques contra la dignidad abundan en redes sociales y blogs. Según datos de WHO@, organización dedicada a la lucha contra el ciberacoso, un 16% de los casos se dan a través de Facebook -una cifra cada vez más alta-. El 45% de las víctimas encuestadas nunca ha informado a nadie sobre el acoso en curso.

El daño físico, a la reputación y a los sentimientos encabezan la lista de preocupaciones de quien es acosado virtualmente, según datos de la encuesta británica ECHO

Los efectos del ciberacoso son devastadores, con síntomas que van desde el estrés elevado hasta la depresión. Son los mismos del acoso real, el que se practica fuera de la red. En un estudio del 2011, el observatorio británico ECHO constató que el 35% de las víctimas padecieron de ansiedad severa y síntomas de estrés postraumático, y el 70% padeció al menos uno de los síntomas del trastorno.

Cualquiera puede ser víctima del ciberacoso

Gracias a la red nuestra vida se parece cada vez más a un escaparate. Somos muy visibles y a la vez muy vulnerables. Se nos puede aplaudir, pero también atacar; tan fácil es darnos a conocer como ser acosados por el trol de turno. O, peor todavía, agredidos por individuos malintencionados o grupos anónimos.

Redes sociales como Facebook o Twitter tienen el tamaño de varias naciones juntas. Pensar que la totalidad de sus miembros son personas respetuosas y gentiles es poco realista, amén de peligroso. No se trata de dar una visión pesimista del ser humano, sino de dar cuenta de un hecho fundamental: el odio ocurre.

El acoso virtual produce una fuerte angustia en las víctimas, análoga a la del acoso “real”

En Internet las conductas de odio tienen un facilitador adicional, que es la virtualidad: las personas son filas de una base de datos, perfiles a medio llenar en una página web, fotografías en baja resolución. Mientras que en el mundo offline los grupos se limitan a una decena de personas, en Facebook y Twitter no tienen límites.El valor del individuo se diluye.

La despersonalización reduce el acto de acosar a un mero clic de ratón, peligrosamente parecido al de un soldado que lanza un misil desde su base. Y el anonimato del que disfrutan los ciber-acosadores es otro facilitador de toda clase de conductas que en el mundo real no se darían.

Las muchas formas del ciberacoso

Ejemplos de ciberacoso, más allá de los que la prensa ofrece a diario, los podemos ver todos los días en Internet, en los muros de nuestras redes sociales favoritas, en los comentarios de blogs y vídeos o en correos electrónicos intercambiados en listas:

  • Bombardeo de llamadas, mensajes o correos ofensivos
  • Difamación en Twitter, blogs o foros abiertos
  • Acceso no autorizado a cuentas sociales con fines destructivos
  • Acceso remoto a los dispositivos para espiar o alterar datos
  • Alta del correo propio en sitios de spam o contenido ofensivo
  • Envío de contenido obsceno, desagradable o violento
  • Robo de la identidad para arruinar la reputación de la víctima

Cómo defenderse del ciberacoso

La presencia de estos peligros no debe servir de pretexto para condenar las redes sociales, puesto que el mismo discurso podría aplicarse -y a veces se aplica- a la socialización en vivo, la de toda la vida. Prohibir o restringir el uso de las redes equivale hoy en día a prohibir actividades de ocio y socialización; no es viable ni sano. Lo que sí es útil es ser consciente de cuáles son los riesgos y aprender cómo defenderse de ellos. Es la única forma de disfrutar de las ventajas de Internet sin vivir en el miedo.

No hace falta, pues, cerrar tu cuenta si no quieres. Ármate de sentido común y sigue estos consejos para salir airoso o prevenir aquellas situaciones que podrían dar pie a un ciberacoso de tintes peligrosos.

1. No te dejes llevar por el pánico

Motivo: es lo que el acosador pretende que ocurra

No actúes bajo la influencia del miedo. Pocas cosas son tan estresantes y alarmantes que el descubrimiento de que una tentativa de ciberacoso, pero piensa que el pánico es justo lo que el acosador busca. Mantén la sangre fría, recopila información y observa lo que ocurre sin actuar ni responder (no “alimentes al trol”). Comparte la carga con una persona de confianza: obtener apoyo emocional es fundamental.

2. Bloquea al acosador o restringe su acceso a tu persona

Motivo: evitar que los mensajes de acoso sigan produciéndose

La mayoría de redes sociales cuentan con mecanismos para bloquear a determinados usuarios (por ejemplo, Facebook y Twitter). El correo puede filtrarse mediante reglas automáticas e incluso las aplicaciones de mensajería cuentan con listas de contactos a bloquear. En sitios personales, desactiva temporalmente comentarios y formularios: es una retirada estratégica y te da tranquilidad para actuar.

3. Protege tu PC frente a escuchas o intrusiones

Motivo: impedir al acosador que obtenga tus datos o te suplante

Un objetivo típico del ciberacosador es obtener información sobre tu persona. En los casos más graves, esto puede darse a través del acceso no autorizado a tu PC o teléfono. Aprende a bloquear tu PC y a detectar los signos de acceso no permitido. Si no te sientes lo bastante cualificado, pide ayuda a un experto en informática forense: es la mejor forma de no caer en conclusiones apresuradas que pueden empeorar el problema.

4. Protege tu conexión WiFi inalámbrica

Motivo: obstaculizar escuchas de red y robo de datos

Una red WiFi con la contraseña de fábrica es la puerta de entrada perfecta para el acosador, sobre todo si vive cerca de ti. Sigue nuestros consejos para reforzar la seguridad WiFi. Otra vez decimos aquí lo que hemos puesto en el consejo número 3: si no te sientes lo bastante cualificado para alterar la configuración del router, contacta con el servicio técnico o pide ayuda a un amigo informático.

5. Configura la privacidad de tus redes sociales

Motivo: ocultar datos personales a posibles ciberacosadores

Esto es algo esencial: debes aprender a configurar la privacidad de tus perfiles en Facebook, Twitter, G+ y otras redes. Al principio puede parecer una tarea dura e ingrata, pero vale la pena dedicar esos minutos a ocultar cosas que podrían ser aprovechadas por un ciberacosador, como fotos reveladoras, números de teléfono o la lista de amigos. En nuestra guía de privacidad de Facebook te explicamos cómo hacerlo.

6. Activa la verificación en dos pasos en tus apps

Motivo: proteger tus cuentas contra intentos de acceso por parte del acosador

Cada vez más servicios usan la verificación en dos pasos debido a lo débil que se ha vuelto la contraseña como único sistema de identificación. La verificación en dos pasos consiste en usar una segunda clave para identificarse en equipos desconocidos. Esta clave suele enviarse habitualmente al teléfono móvil. Así, aunque un acosador tuviese tu contraseña, seguiría sin poder entrar en tus cuentas.

7. Usa contraseñas seguras y cámbialas con frecuencia

Motivo: impedir el acceso a personas que podrían conocer tus claves

Allá donde no puedas usar la verificación en dos pasos, es necesario que uses una contraseña fuerte y fácil de recordar. Recuerda cambiar tu contraseña periódicamente, sobre todo después de eventos significativos en tu vida, como una ruptura sentimental, un divorcio o un cambio de trabajo. No te confíes: por fuerte que sea tu contraseña, ésta puede ser sustraída con una variedad de métodos.

8. Señala el contenido ofensivo a los administradores

Motivo: bloquear al ciberacosador y dejar constancia de los hechos

La mayoría de servicios ofrecen opciones para señalar el contenido inapropiado u ofensivo a los administradores. Esto no solo constituye una posible prueba posterior, sino que también permite la expulsión definitiva del acosador de determinados servicios. Hay instrucciones tanto en Facebook como en Twitter, Gmail y otros servicios. Busca en la página de soporte y ayuda oficial.

9. Instala una app para bloquear llamadas y SMS

Motivo: imposibilitar el bombardeo telefónico por parte del acosador

Tanto Android como iPhone disponen de aplicaciones que habilitan listas negras y listas blancas de llamadas y mensajes. Son particularmente útiles para bloquear acosadores telefónicos, sobre todo cuando la operadora de telefonía no quiere o puede bloquear a un número de teléfono. Para Android tienes Blacklist Plus, mientras que el nuevo iOS 7 permite bloquear contactos sin necesidad de apps.

10. Si temes por tu integridad, notifica a las autoridades

El acoso puede ser perseguido legalmente en muchos países. Si temes por tu integridad física, contacta con las autoridades, pero hazlo de una manera ordenada y tranquila (no te presentes a una comisaría a las cuatro de la mañana, podrían tomarte por loco). Recopila datos sobre el acoso y el acosador, como el número IP de sus correos, y procura que te acompañe algún amigo o familiar.

¿Has sido víctima de ciberacoso?

Nos gustaría aprovechar esta oportunidad para pasaros el micro y conocer vuestras experiencias. ¿Habéis sido alguna vez víctima de acoso virtual? ¿Cómo os defendisteis? ¿A quién pedisteis ayuda? Compartir vuestras experiencias y estrategias de defensa puede ser inmensamente útil, y a bien seguro que nos permitirán ahondar en el tema con más artículos que os resulten de provecho en esta eterna batalla por la dignidad.

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